Rocío y Gastón se casaron por segunda vez diez días después en un campo al norte de Tampa. La ceremonia tuvo lugar al amanecer porque la novia insistió en contar con la presencia de un invitado que los demás hubieran preferido que olvidara.
Sinjun descansaba a los pies de Rocío , y ambos estaban unidos por una larga correa plateada. Un extremo rodeaba el cuello del tigre y el otro envolvía la muñeca de la joven. Como resultado de la presencia del felino, el número de personas que asistían a la ceremonia nupcial a las seis de esa mañana de octubre era bastante reducido. Y parecían bastante nerviosas.
—No sé por qué no pudo dejarlo en la jaula —le susurró Eugenia a su marido, el hombre con quien se había casado unos días antes en una ceremonia celebrada en la pista central que finalizó con una actuación en el trapecio de los hermanos Tolea.
—A mí me vas a hablar de mujeres tercas —repuso él. —Estoy casado con una.
Ella le dirigió una mirada de complicidad.
—Tienes suerte.
—Sí—asintió Nicolás , —tengo suerte.
Al lado de ellos, Heather acarició la trompa de Tater mientras miraba a Rocío con aire crítico. Si ésa fuera su boda, decidió, llevaría puesto algo más bonito que unos viejos vaqueros, sobre todo —y Heather lo sabía de buena tinta— cuando no podía abrocharlos en la cintura. De hecho, se había puesto una de las enormes camisas azules de Gastón para ocultarlo.
De todas formas, Rocío estaba muy guapa. Tenía las mejillas sonrosadas y los ojos brillantes, y se había puesto una tiara de brillantes en forma de margaritas en el pelo. Gastón se la había regalado por sorpresa, junto con un anillo de diamantes tan grande que era una suerte para todos que aún no hubiera salido el sol o se habrían quedado ciegos.
Ese verano había habido tantos cambios en la vida de Heather que todavía le costaba asimilarlos. Eugenia no iba a vender el circo de los Hermanos Quest y a Heather le parecía genial que su padre y ella estuvieran intentando tener un bebé. Eugenia era una madrastra la mar de guay. Le había dicho a Heather que podía empezar a salir con chicos ese año, aunque su padre había añadido que lo haría sobre su cadáver, y se había convertido en una persona casi tan cariñosa como Rocío .
Rocío le había comentado a Heather que se matricularía en la universidad donde daba clases Gastón tan pronto como naciera el bebé para poder trabajar después en una guardería, y que los dos se irían a Rusia en diciembre para adquirir piezas para ese museo tan grande del que Gastón era asesor. A pesar de todo, harían la gira del verano siguiente con el circo de los Hermanos Quest, y Rocío incluso le había dicho que volvería a actuar con Gastón en la pista central. Le había confesado que ya no le daban miedo los látigos porque ya había experimentado lo peor que podía pasarle.
Gastón comenzó a formular sus votos con una voz ronca y profunda y, cuando bajó la mirada hacia Rocío, su expresión era tierna como si tuviese ante sus ojos lo que más amaba en el mundo. Rocío, naturalmente, rompió a llorar y Jill tuvo que ofrecerle un pañuelo de papel. La joven respiró hondo y se dispuso a decir sus votos.
—Yo, Rocío Igarzabal Dalmau, te tomo a vos... —Hizo una pausa.
Gastón la miró y arqueó una ceja.
—No me digas que has vuelto a olvidarte de mi nombre. —Parecía exasperado, pero Heather hubiera jurado que quería reírse.
—Claro que no. Es que no conozco tu segundo nombre y acabo de darme cuenta ahora.
—Ah... —Gastón se inclinó y se lo susurró al oído.
—Perfecto. —Rocío sonrió entre lágrimas y volvió a mirarlo a los ojos. —Yo, Rocío Igarzabal Dalmau, te tomo a ti, Gastón Romanov Dalmau...
Mientras Rocío seguía hablando, Gastón le apretó la mano y Heather hubiera jurado por Dios que él también tenía lágrimas en los ojos.
Sinjun se levantó y se estiró hasta alcanzar toda su longitud. Eugenia se puso nerviosa y se arrimó al brazo de Nicolás buscando protección. A Heather no es que le volviera loca el tigre, pero no era tan miedica como Eugenia.
Su madrastra había dado una gran sorpresa a la pareja cuando les entregó a Sinjun como regalo de boda. Gastón ya había mandado construir un lugar para el tigre detrás de su casa en Connecticut. Seguro que molaba ser tan rico. Aunque nadie lo hubiera mencionado, Heather pensaba que Tater pasaría también el invierno en el granero que Gastón tenía en Connecticut en lugar de quedarse con el resto de los elefantes en Tampa.
—Yo los declaro marido y mujer.
Rocío y Gastón se miraron el uno al otro y, por un instante, dio la impresión de que se habían olvidado del resto del mundo. Por fin, Gastón recordó que era el momento del beso y se inclinó para besar a su esposa. Heather no pudo asegurar que fuera un beso francés, pero no le hubiera extrañado nada. Mientras se besaban, Tater los espolvoreó con briznas de heno como si éstas fueran arroz.
Todos se echaron a reír menos Eugenia, que seguía pendiente de Sinjun.
Rocío soltó la correa del tigre. Luego lanzó un gritito de alegría y rodeó el cuello de Gastón con los brazos. Él la alzó y la hizo girar, aunque lo hizo con mucho cuidado para no lastimar al bebé.
Cuando se detuvo, la besó de nuevo.
—He conseguido a la mejor mujer Dalmau de todas.
Rocío adoptó esa mirada tan descarada que incluso Heather pensaba que era preciosa.
—Y yo tengo al mejor de los hombres Dalmau.
Todo aquello le parecía tan ridículo que Heather comenzó a sentir vergüenza ajena, pero no se cortó un pelo a la hora de vitorear, porque le gustaban los finales felices.
Luego se dio cuenta de que aquello no era un final en absoluto. Al mirar a su alrededor, a todas esas personas que amaba, supo que sólo era el comienzo de una nueva vida
FIN
FIN
Que hermoso final ♥ lo amé
ResponderEliminarSi, si!! ame el final!!.. me encanto que gas mostrara que se habia enamorado realmente de rocio!!.ame el final!!
ResponderEliminarME ENCANTA ESTA AUTORA...PARA LOS NUEVOS LIBROS HAY ALGUNOS QUE SON MUY BONITOS TE DEJO AVER SI ALGUNO TE GUSTA Y LO PUBLICAS AQUI CON LOS RUBIOS
ResponderEliminar"Lo que hize por amor"- Susan elizabeth philips
"Sin miedo al escandalo"- Emma Wildes
"Mi bella desconocida"-Lisa Keyplas
"ENTRE SUEÑOS"- Angeles Ibirika
"EL VIZCONDE MISTERIOSO"- Deborah Simons
"M0MENTOS INOLVIDABLES"-Mary Balog