El comedor de la posada de Wind Lake, decorado según el
estilo típico de los bosques del norte, parecía una antigua cabaña de
cazadores. Sobre las ventanas largas y estrechas colgaban unas cortinas con
grabados de mantas indias, y en las paredes, muy rústicas, había una colección
de botas de nieve y trampas antiguas para animales, junto a las cabezas enmarcadas
de ciervos y alces. Rochi decidió concentrarse en la canoa de corteza de abedul
que colgaba de las vigas para evitar encontrarse con la mirada de aquellos
ojos de cristal.
A Gastón cada vez se le daba mejor leer sus pensamientos,
y señaló con la cabeza hacia los animales muertos.
-Había habido un restaurante en Nueva York especializado
en la caza exótica, bistecs de canguro, de tigre, de elefante. Una vez unos amigos
me llevaron allí a probar las « Ieonburguesas».
-¡Eso es repugnante! ¿Qué tipo de persona enferma querría
comerse a Simba?
Gas soltó una risilla y volvió a su trucha.
-Yo no. Pedí un picadillo de carne variada y pastel de
pacana.
-Deja de jugar conmigo.
Los ojos de Gastón se marcaron unos pasos de tango por el
cuerpo de Rocío.
-Antes no parecía importarte.
-Ha sido el alcohol -dijo Rochi jugueteando con el pie de
su copa de vino.
-Ha sido el sexo del que no estamos disfrutando.
Rocío abrió la boca para interrumpirle, pero él la interrumpió
antes.
-Ahórrate la saliva, Daphne. Ya va siendo hora que
afrontes algunos hechos importantes. Primero, estamos casados. Segundo,
estamos viviendo bajo el mismo techo...
-No porque yo lo eligiera.
-Y tercero, ambos estamos célibes en este momento.
-No se puede ser célibe por momentos. Es un estilo de
vida a largo plazo. Créeme, yo lo sé. -Esta última parte habría preferido no
decirla en voz alta. O tal vez sí. Rochi pinchó una rodaja de zanahoria que no
se quería comer.
Gas dejó su
tenedor para estudiar a Rocío más atentamente.
-Bromeas, ¿verdad?
-Por
supuesto que bromeo -dijo Ro tragándose la zanahoria-. ¿Creías que hablaba en
serio?
-No estás bromeando -dijo Gastón frotándose la barbilla.
-¿Ves al camarero? Creo que ya pasaré a los postres.
-¿Te importaría explicarte?
-No.
Gastón esperó el momento propicio.
Rochi jugó con otra rodaja de zanahoria y se encogió de
hombros.
-Tengo mis propias opiniones.
-Igual que la revista Times. Déjate de evasivas.
-Dime adónde crees que nos lleva esta conversación.
-Ya sabes adónde. Directamente al dormitorio.
-Dormitorios -enfatizó ella, deseando que Gastón no se
mostrara tan obstinado con el tema-. Uno para él y otro para ella, y así tiene
que seguir.
-Hace un par de días te habría dado la razón. Pero ambos
sabemos que si no hubiera sido por los colmillos de tu Godzilla ahora mismo
estaríamos desnudos.
Rochi sintió un escalofrío.
-Eso no lo puedes dar por sentado.
-Mira, Rochi, el anuncio del periódico no saldrá hasta el
próximo jueves. Hoy sólo es sábado. Me pasaré un par de días más con las
entrevistas. Luego otro día, como mínimo, para instruir a la persona que
contrate. Eso son muchas noches.
Rocío llevaba ya un rato jugueteando con su ensalada, así
que abandonó toda pretensión de comer.
-Gastón, no me gusta el sexo por el sexo.
-Eso sí que me sorprende. Me parece recordar una noche
de febrero...
-Me había encaprichado contigo, ¿vale? Un estúpido
encaprichamiento que se me fue de las manos.
-¿Un encaprichamiento? -Gastón se inclinó en su silla,
disfrutando de la situación-. ¿Cuántos años tienes? ¿Doce?
-No te rías de mí.
-¿Así que te habías encaprichado conmigo?
Su sonrisa torcida era exactamente como la de Benny
cuando creía que tenía a Daphne justo donde la quería. A la conejita no le
gustaba, ni tampoco a Rochi.
-Me había encaprichado contigo y con Alan Greenspan al
mismo tiempo. No me puedo imaginar en qué pensaba. Aunque el encaprichamiento
por Greenspan era mucho peor. Gracias a Dios que no topé con él y su atractivo
maletín.
Gas hizo oídos sordos a esa última tontería.
-Es interesante observar que Daphne parece haberse
encaprichado con Benny, también.
-¡Eso no es verdad! Benny la trata fatal.
-Tal vez si ella se lo confesara, sería más simpático.
-¡Eso es más desagradable que lo de Charlotte Long y yo!
-Ro tenía que lograr cambiar de tema de conversación-. Se puede encontrar sexo
en cualquier parte, pero nosotros tenemos una amistad, y eso es más
importante.
-¿Una amistad?
Ro asintió.
-Sí, supongo que sí -admitió Gas-. Tal vez sea eso lo que
lo hace tan excitante. Nunca he tenido relaciones sexuales con una amiga.
-No es más que la fascinación por lo prohibido.
-No sé en qué sentido es prohibido para ti -dijo Kevin
frunciendo el ceño-. Yo tengo mucho más que perder.
-¿Y eso cómo lo has calculado, exactamente?
-Vamos, ya sabes lo importante que es mi carrera para mí.
Tus familiares más directos resultan ser mis jefes, y ahora mismo mi situación
ante ellos es inestable. Es exactamente por eso por lo que siempre mantengo
mis relaciones con las mujeres lejos del equipo. Ni siquiera he salido jamás
con ninguna de las animadoras de los Stars.
-Y, en cambio, mírate, aquí tirándole los tejos a la hermana
de tu jefa.
-Yo lo puedo perder todo. Tú no tienes nada que perder.
«Sólo este frágil corazón mío.»
Gas acarició el pie de su copa de vino con el dedo.
-La verdad
es que unas pocas noches de flirteo podrían ayudar en tu carrera de escritora.
-Me muero de ganas de oír por qué.
-Reprogramarán tu subconsciente para que dejes de enviar
mensajes homosexuales secretos en tus libros.
Rocío puso los ojos en blanco.
Gas soltó una risita.
-Déjame respirar, Gastón. Si estuviéramos en Chicago, ni
siquiera se te habría ocurrido tener relaciones sexuales conmigo. ¿Te parece
adulador?
-Seguro que se me ocurriría si pasáramos juntos tanto
tiempo como lo estamos pasando aquí.
Gastón estaba evitando deliberadamente la cuestión, pero
antes de que Rocío pudiera hacérselo notar, apareció la camarera para
averiguar si había algún problema con la comida que llevaban ya rato sin tocar.
Gas le aseguró que no pasaba nada. La camarera esbozó la mejor de sus sonrisas
y se puso a charlar con Gastón como si fuera su mejor amigo. La gente solía
reaccionar de la misma manera con Mery y Nico, así que Ro ya estaba
acostumbrada a aquel tipo de interrupciones, pero la camarera era guapa y con
muchas curvas, y en esa ocasión su actitud le pareció molesta.
Cuando la mujer se marchó finalmente, Gastón se apoyó en
el respaldo de su silla y retomó la conversación por la parte que Rochi
deseaba que hubiera olvidado.
-Eso del celibato... ¿desde cuándo dura?
Rocío estaba cortando un pedacito de pollo y se tomó su
tiempo.
-Una temporada.
-¿Algún motivo en particular?
Ro masticó lentamente, como si estuviera reflexionando
sobre la cuestión cuando en realidad se esforzaba por encontrar una
escapatoria.
-Es una elección que tomé.
-¿Es una parte más de la niña buena que todo el mundo
piensa que eres excepto yo?
-¡Soy una niña buena!
-Eres una impertinente.
-¿Por qué tiene que justificarse una mujer virtuosa? O
semivirtuosa, vaya, no vayas a pensar que era virgen antes de perder la
chaveta por ti.
Pero, en cierto modo, sí que era virgen. Aunque sabía
algo de sexo, ninguna de sus dos aventuras le había enseñado nada sobre hacer
el amor, y menos aún aquella horrorosa noche con Gastón.
-Porque somos amigos, ¿recuerdas? Los amigos se cuentan
estas cosas. Tú ya sabes mucho más de mí que la mayoría de la gente.
A Rochi no le gustaba sentirse con esta revelación más
avergonzada de lo que se había sentido al contarle lo de la herencia, así que
se esforzó por parecer piadosa y, apoyando los codos en la mesa, juntó las
manos como en una plegaria.
-Ser sexualmente exigente no tiene nada de vergonzoso.
En cierto modo, Gastón la entendía mejor que su propia
familia, y su ceja levantada le indicó que no le había impresionado.
-Es que... Conozco a mucha gente que trata el sexo despreocupadamente,
pero yo no puedo hacerlo. Creo que es demasiado importante.
-No voy a discutir eso contigo.
-Pues bien, es eso.
-Me alegro.
¿Era la imaginación de Rocío, o había notado cierta suficiencia
en la expresión de Gastón?
-¿De qué te alegras? ¿De haber tenido un estadio lleno de
mujeres fáciles mientras yo mantenía las piernas cruzadas? A eso lo llamo yo
doble rasero.
-Eh, que tampoco me siento orgulloso de ello. Viene
programado en los cromosomas X. Y tampoco ha sido un estadio lleno.
-Déjame que te lo diga de otro modo. Hay gente que puede
tener relaciones sexuales sin compromiso, pero resulta que yo no soy una de
ellas, así que sería mejor que te mudaras de nuevo a la casa de huéspedes.
-Técnicamente hablando, Daphne, ya me comprometí
seriamente contigo, y creo que ha llegado el día de la paga.
-El sexo no es un producto. No se puede comerciar con él.
-¿Quién dice eso? -preguntó con una sonrisa definitivamente
diabólica-. Había montones de vestidos preciosos en aquella boutique del
pueblo, y puedo ser muy liberal con mi tarjeta de crédito.
-Qué gran momento de orgullo para mí. Escritora de libros
de conejitos convertida en fulana en un sencillo paso.
A Gas le gustó el chiste, pero su risotada fue interrumpida
por una pareja que se acercaba desde la otra punta del comedor.
-Perdona, pero ¿eres Gastón Dalmau? Mira, mi mujer y yo
somos forofos...
Rochi dejó de escuchar y sorbió su café mientras Gastón
se encargaba de sus admiradores. Aquel hombre la derretía, y no tenía sentido
pretender lo contrario. Si se tratara sólo del atractivo físico, no sería tan
peligroso, pero aquel encanto arrogante estaba derrumbando sus defensas. Y en
cuanto al beso que habían compartido...
¡Quieta ahí! Que aquel beso le hubiera aflojado las piernas
no significaba que fuera a dejarse llevar. Acababa de recuperarse de una caída
emocional en barrena, y no era tan autodestructiva como para volver a lanzarse
en ella. Simplemente tenía que recordarse que Gastón estaba aburrido y que le
apetecía un rollete pasajero. La cruda realidad era que cualquier mujer le
valdría, y ella estaba a mano. Aun así, Ro no podía seguir negando que
había recuperado su viejo encaprichamiento
Hay mujeres que son bobas hasta para respirar.
Gas dejó a un lado el último de los libros de Daphne que
Rochi había intentado esconder sin éxito cuando volvieron a la casita. ¡No se
lo podía creer! En aquellas páginas estaba la mitad de su vida reciente.
Censurada, por supuesto. Pero aun así...
¡Él era Benny el Tejón! Su Harley roja... Su moto acuática.
Aquel pequeño incidente del salto en caída libre, pero exageradísimo... Y Benny
practicando el snowboard en la Montaña de Nieve Nueva llevando unas
Rayban plateadas... ¡Debería demandarla!
Pero se sentía tan adulado. Rocío escribía muy bien, y
las historias eran fantásticas: adaptadas a los niños de hoy y divertidas.
Aunque hubo algo que no le gustó de los libros de Daphne: por lo general, la
conejita acababa casi siempre imponiéndose al tejón. ¿Qué clase de mensaje les
estaba dando a los niños? ¿O a los mayores, si vamos a eso?
Gas se apoyó en el respaldo del destartalado sofá y echó
un vistazo hacia la puerta del dormitorio que Rocío había cerrado al entrar.
El buen humor del que Gastón había disfrutado durante la cena se había
esfumado. Había que ser ciego para no saber que Rocío se sentía atraída por
él. Entonces ¿cuál era la cuestión?
Rochi quería darle un tirón a su correa, ésa era la
cuestión. Quería que Gas le suplicara para sentir que había recuperado su
orgullo. Para ella, aquello era una especie de lucha de poder. Empezaba a
mostrarse coqueta y divertida cuando estaba con él, le hacía disfrutar de su
compañía, se encrespaba los cabellos, se ponía ropa vistosa pensada únicamente
para que a él le dieran ganas de quitársela. Entonces, cuando llegaba el
momento exacto de quitarle la ropa, daba un salto hacia atrás y decía que no
creía en el sexo sin compromiso.
Bobadas.
Gastón necesitaba una ducha, y fría, pero lo único que había
en esa casa era aquella bañera pequeña como una jarra de cerveza. Dios, cuánto
detestaba aquel lugar. ¿Por qué Rochi hacía una montaña de todo aquello? Tal
vez había dicho que no durante la cena, pero mientras la besaba, aquel dulce
cuerpecito sin duda le estaba diciendo que sí. ¡Estaban casados! ¡Era él quien
había tenido que comprometerse, no ella!
Su política de no mezclar los negocios con el placer le
había estallado en la cara. Los problemas que experimentaba para apartar la
mirada de la puerta del dormitorio de Ro le repugnaron. Él era Gastón Dalmau,
maldita sea, y no tenía por qué suplicar las atenciones de ninguna mujer, y
menos cuando había tantas otras haciendo cola para llamar su atención.
Bueno, ya había tenido bastante. Desde aquel momento iba
a dedicarse únicamente a los negocios. Se encargaría del campamento y
aumentaría el ritmo de sus entrenamientos para estar en plena forma al empezar
la pretemporada. En cuanto a aquella esnob irritante que resultaba ser su
esposa... Hasta que volvieran a Chicago, quedaba estrictamente prohibido
tocarla.
Le creo y todo a Gastón,seguro que no le va a dar bola... jajaja
ResponderEliminarJajajaja amooo esta novelas, es mi novelas favorita de los Starts aunque por muy poco por que NACIDA PARA SEDUCIR esta muy buena igual...espero que la proxima novela que adapten sea de la epoca de la Regencia...hay una hermosa que se llama LA MAGIA DE TU SER de johana Lindsey de la serie los MALORY o de romance paranormal BAILANDO CON EL DIABLO y PLACERES DE LA NOCHE de la serie de los dark hunters esas son bellas y quedarian perfectas para los rubios
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