Un día llegó un
tipo malo al Bosque del Ruiseñor. Era muy malo y feo, pero fingió ser amigo de
Benny. Aunque sólo Daphne sabía que era muy malo. Por eso le dijo a Benny:
«¡¡¡¡No es tu amigo!!!!»
Daphne conoce a un tipo malo
por Hannah Marie Calebow
Rochi oyó que Gastón soltaba un par de
tacos entre dientes y dibujó una sonrisa en su rostro.
-Hola, chicos. ¿Se escaparon un rato de
los niños?
-Están jugando al escondite con linternas
en el espacio comunitario -dijo María bajando las escaleras y fijándose en las
arrugas del vestido de Rocío.
Ro necesitaba todo su ingenio para
despistarla, aunque el hecho de no llevar ropa interior jugaba en su contra.
-Espero que no le pase nada a Amado. Ya
sabes lo rápido que desaparece -dijo con aire de preocupación.
-Amado está bien -repuso Nicolás-. Y aquí
tampoco puede meterse en muchos líos.
-No tienes ni idea -murmuró Gastón.
Mery miró hacia el camino que llevaba a
la playa. La camiseta de los Stars y los vaqueros que llevaba no lograban
ocultar a la luchadora por el poder que había debajo.
-La señora Long se ha ofrecido voluntaria
para vigilarles. Vamos a dar un paseo.
Rochi se encogió de hombros.
-Creo que paso. Llevo levantada desde las
cinco y media, y estoy un poco cansada -«De haber hecho el amor tres veces en
lo que llevo de día», pensó-. Tal vez mañana.
La voz de Nicolás resonó, fría como el
acero.
-No estaremos mucho rato. Hay un par de
cosas de las que quisiéramos hablar.
-Ya casi se nos han terminado las
vacaciones. ¿Por qué no se relajan y disfrutan del tiempo que les queda?
-Es un poco difícil relajarse estando tan
preocupados por ustedess- replicó Mery.
-¡Pues déjense de preocupar!
-Cálmate, Ro -dijo Kevin-. Si quieren
hablar, seguro que podemos dedicarles unos minutos.
«Vaya un pelotillero», pensó Rochi.
Aunque tal vez había decidido que iba siendo hora de que jugasen todos a un
arriesgado juego nuevo. Rocío supo desde el principio que Gas no se escabullía
porque tuviera miedo de Nicolás y María. Lo hacía porque le encantaba el
riesgo.
-Tú tal vez tengas tiempo, pero yo no -le
espetó Rocío.
Nicolás alargó la mano para agarrarla del
brazo como había venido haciéndolo desde que ella tenía quince años, pero Gastón
se interpuso entre los dos para impedírselo. Rochi no supo quién se había
quedado más sorprendido, si ella o Nico. ¿Había interpretado Gastón el gesto
como una amenaza?
María reconoció las señales del choque de
cornamentas y se puso al lado de su marido. Ambos intercambiaron una mirada y Nicolás
echó a andar hacia el camino.
-Venga, vamos.
Había llegado la hora del ajuste de
cuentas y no había modo de escapar. Rocío imaginó las preguntas que les
harían. Si al menos pudiera imaginar también cómo responderlas...
Anduvieron por la playa hacia las últimas
casitas del campamento, junto al límite del bosque. Cuando llegaron a la valla
que indicaba el final del campamento, Nicolás se detuvo. Gastón se separó
ligeramente de Rocío y apoyó las caderas contra un poste.
-Ya hace dos semanas que están aquí -dijo
María soltando la mano de Nicolás.
-El miércoles hizo dos semanas
-puntualizó Gas.
-El campamento es precioso. Los niños se
lo están pasando de maravilla -dijo Mery.
-Es un placer tenerlos aquí.
-Todavía no se pueden creer que compraras
todas aquellas bicis.
-Lo hice con gusto.
Nicolás perdió la paciencia.
-María y yo queremos saber cuáles son tus
intenciones con respecto a Rocío.
-¡NICO! -gritó Rocío.
-No pasa nada -dijo Gastón.
-¡Sí que pasa! -dijo Rocío mirando a su
cuñado-.¿Qué clase de mierda sexista del sur es ésta? ¿Qué hay de mis
intenciones con respecto a él?
Rocío no sabía cuáles eran exactamente
esas intenciones más allá de mantenerse alejada del mundo real y quedarse en el
Bosque del Ruiseñor durante el máximo de tiempo posible, pero tenía que
pararle los pies a Nicolás.
-Se suponía que iban a solicitar una
anulación –dijo María-. Y en lugar de eso, huyeron juntos.
-No huimos -replicó Rochi.
-¿Y cómo lo llamarías tú, si no? Además,
cada vez que intento hablar contigo del tema, me evitas. -María se metió las
manos en los bolsillos de los vaqueros-. Es otra vez la alarma de incendios,
¿verdad, Rochi?
-¡No!
-¿Qué alarma de incendios? -preguntó Gastón.
-No importa -se apresuró a decir Ro.
-No, quiero saber de qué va esto.
María la traicionó.
-Cuando Ro tenía dieciséis años, accionó
la alarma de incendios de su instituto. Por desgracia, no había habido ningún
indicio de fuego.
Gastón la miró con curiosidad.
-¿Tenías algún buen motivo?
Rochi negó con la cabeza, sintiéndose
como si volviera a tener dieciséis años.
-Entonces, ¿por qué lo hiciste?
-Prefiero no hablar del tema.
Gastón ladeó la cabeza hacia Nicolás.
-Siempre hablan de ella como si fuera
perfecta.
-¡Y lo es! -ladró Nicolás.
Rocío sonrió a su pesar, pero se mordió
el labio.
-Fue una aberración. Yo era una
adolescente insegura que quería poner a prueba a Mery y Nico para asegurarme
de que me apoyarían hiciera lo que hiciera.
-¿Y tuvieron que evacuar el instituto?
-preguntó Gas con una chispa de especulación en la mirada.
Rochi asintió.
-¿Cuántos camiones de bomberos?
-Dios mío... -musitó Mery-. Fue un delito
grave.
-Fue un delito de segundo grado -dijo Rocío
sombríamente-, así que resultó bastante desagradable.
-No me cabe la menor duda. -Gas se volvió
hacia los Riera-. Por fascinante que sea, y admito que es bastante fascinante,
no creo que sea de esto de lo quieran hablarnos.
-¡Tampoco es nada importante! -exclamó Rocío-.
Hace dos semanas, Gas se presentó en mi apartamento porque había asistido a
una cita con el abogado. Yo no me encontraba demasiado bien, y Gastón pensó que
me convendría un poco de aire fresco: por eso me trajo aquí.
Cuando María quería, era mejor que nadie
con el sarcasmo.
-¿Y no podías limitarte a sacarla a
pasear?
-No se me ocurrió.
Al contrario que María, Gas no quería
revelar secretos de Rochi.
Pero Rochi tenía que ser sincera con
respecto a esa parte te de la historia.
-Yo estaba terriblemente deprimida, pero
no quería que ustedes supieran lo mal que estaba. Gastón es una persona
bastante bien intencionada, aunque intente disimularlo, y me dijo que si no le
acompañaba me llevaría directamente a su casa y me dejaría con ustedes dos. Yo
no quise que me vieran de aquella manera.
María pareció alicaída.
-¡Somos tu familia! No deberías haberte
sentido así.
-Ya los había fastidiado bastante. Había
intentado fingir que estaba bien, pero ya no podía seguir aguantándolo más.
-Ro no estaba bien -dijo Kevin-. Pero ha
mejorado desde que está aquí.
-¿Cuánto tiempo más piensan quedase?
-preguntó Nicolás todavía con suspicacia.
-No demasiado -replicó Gas-. Un par de
días más.
Al oírlo, Rochi sintió un dolor en el
pecho.
-¿Te acuerdas de Eddie Dillard? –prosiguió
Gastón-. Había jugado con los Bears.
-Sí que me acuerdo -dijo Nicolás.
-Quiere comprar este lugar, y mañana
subirá a verlo.
A Rocío se le hizo un nudo en el
estómago.
-¡No me lo habías dicho!
-¿Ah, no? Estaría demasiado ocupado.
Ocupado disfrutando del sexo con ella.
Pero había habido el tiempo suficiente entre sus encuentros eróticos como para
mencionarlo.
-Nos podemos ir inmediatamente -dijo Gastón-.
Acabo de hablar con mi gestor esta tarde, y por fin ha encontrado a alguien en
Chicago que va a hacerse cargo del campamento durante el resto del verano; se
trata de un matrimonio que ya tiene experiencia en este tipo de trabajo.
Fue como si le hubiera dado una bofetada.
Ni siquiera le había comentado que le había pedido a su gestor que buscara a
alguien en Chicago. Se sintió más traicionada que cuando María había
mencionado lo de la alarma de incendios.
Gastón sabía que a ella no le iba a hacer
ninguna gracia, así que había decidido no comentárselo. No había una auténtica
comunicación entre ellos, ningún objetivo común. Tenía delante de sus narices
todo lo que no había querido aceptar sobre su relación. Tal vez compartían el
sexo, pero era lo único.
María acarició con la punta del pie una
mata de achicoria y preguntó:
-¿Y ahora qué harán?
Rocío no se veía capaz de soportar oír la
respuesta en boca de Gastón, así que lo dijo ella en su lugar:
-Pues nada. Pedimos el divorcio y
seguimos cada uno nuestro camino.
-¿El divorcio? -preguntó Nicolás-. ¿No
iban a pedir la anulación?
-Los motivos que podemos alegar para
pedir la anulación son muy limitados. –Rocío intentó emplear un tono
impersonal, como si nada de todo aquello tuviera que ver con ella-. Es preciso
demostrar que ha habido engaño o coacción. Nosotros no podemos, de modo que
tendrá que ser un divorcio.
María levantó la mirada de la mata de
achicoria y empezó a decir:
-Quisiera haceros una pregunta...
Rocío supo enseguida lo que venía a
continuación e intentó pensar un modo de evitarlo.
-Parece que se llevan muy bien.
«No, Mery Por favor, no.»
-¿Habán considerado la posibilidad de
seguir casados?
-¡No! -espetó Rocío antes de que Gastón
pudiera responder-. ¿Crees que estoy loca? ¡No es mi tipo!
María levantó las cejas y Gastón parecía
algo más que molesto. No le importaba. Un intenso deseo de herirle la dominaba.
Pero no podía hacerlo. María era la jefa de Gastón, y su carrera lo era todo
para él.
-Gastón no tenía por qué traerme aquí,
pero lo hizo de todos modos porque vio que yo necesitaba ayuda. -Rocío respiró
profundamente y recordó que Gas la había perdonado, y que eso se lo debía-. Ha
sido maravilloso, extremadamente amable y sensible, y les agradecería a los
dos que dejaran de sospechar tanto de él.
-Nosotros no...
-Sí que lo hacen. Y eso lo ha puesto en
una situación difícil.
-Tal vez debería haber pensado en ello
cuando te arrastraba hacia el bosque el domingo -dijo Nicolás lentamente-.¿O
estaba demasiado ocupado siendo amable y sensible?
La mandíbula de Gastón se tensó.
-¿Qué intentas decir exactamente, Nicolás?
-Digo que si ayudar a Rocío fue
simplemente un gesto humanitario, no deberías estar acostándote con ella.
-¡Ya basta! -exclamó Ro-. ¡Acabas de
cruzar la raya!
-No es la primera vez, y estoy seguro de
que no será la última. María y yo miramos por la familia.
-Tal vez deberían mirar un poco más por
alguien de su familia -dijo Gastón pausadamente-. Rocío les está pidiendo que
respen su intimidad.
-¿Es su intimidad o la tuya propia lo que
te preocupa?
Las cornamentas volvieron a chocar, pero
a Rocío no le importó.
-Olvidan que ya no tengo que darles
explicaciones. Y en cuanto a mi relación con Gastón... Por si no lo han observado,
no dormimos bajo el mismo techo.
-Y yo no nací ayer -insistió Nicolás.
Rocío ya no pudo contenerse.
-¿Sería mucho pedir un poco de cortesía?
Me he pasado doce años fingiendo que no veía cómo se sobaban el uno al otro,
fingiendo que no los oía por las noches cuando hacían, pueden creerme,
demasiado ruido. Y la realidad es que Gastón y yo de momento estamos casados.
Pronto obtendremos el divorcio, pero todavía no lo tenemos, así que lo que pase
o deje de pasar entre nosotros no es tema de discusión. ¿Ha quedado claro?
María parecía cada vez más preocupada.
-Rochi, tú no eres el tipo de persona que
se toma el sexo a la ligera. Tiene que significar algo.
-¡Y por supuesto que significa algo! -le
gritó Nicolás a Gastón-. ¿Has olvidado que hace muy poco sufrió un aborto?
-¡No sigas! -dijo Gastón sin apenas mover
los labios. Nicolás vio que por allí no llegaría a ningún lado, y centró
atención en Rocío.
-Gastón es un futbolista, y eso forma
parte de su mentalidad. Tal vez no tenga esa intención, pero te está
utilizando.
Las palabras de Nico fueron para Rochi
como un aguijonazo: Nicolás, que comprendía muy bien lo que significaba amar
auténticamente a una mujer, sin duda había reconocido la superficialidad de
los sentimientos de Gastón.
Gastón saltó.
-Te he dicho que no siguieras.
Rocío no podía permitir que aquello fuera
a más, así que, en lugar de echarse a
llorar como habría deseado, pasó también
al ataque.
-Te equivocas. Yo le estoy utilizando a
él. He perdido a un bebé, mi carrera está en el sumidero y estoy arruinada. Gastón
es mi distracción. Mi premio por veintisiete años de ser una buena chica. Y
ahora, ¿hay más preguntas?
-Oh, Rocío... -dijo Mery mordiéndose el
labio inferior. Nicolás parecía aún más contrariado.
Rochi levantó la barbilla y se quedó
mirándolos a ambos.
-Se los devolveré en cuanto haya
terminado con él. Hasta entonces, dejenme en paz.
Rocío es genial! Ya está bastante grandecita para que le controlen la vida
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