viernes, 11 de enero de 2013

Capitulo X, Segunda Parte


Cuando Gastón se movió hacia la mesa, Peter dejó escapar un gemido y le contempló lastimosamente, luego extendido sus brazos para ser cogido.
—Déjalo —dijo Warren—. Lo mimas en exceso.
—Es lo que hacen los hermanos mayores, ¿verdad Petie? —ignorando a su padre, Gastón caminó hacía el corralito y sacó a Peter.
Shelby miró ceñudamente a su marido.
—No puedes mimar en exceso a un bebé cogiéndole, Warren. Sigo diciéndote esto. No soy como tu primera esposa, y Peter no va terminar inútil y perezoso como Gastón, así que deja de preocuparte. Además, todos mis libros dicen que, si no cubres sus necesidades cuando son pequeños, pagarás el precio cuándo sean mayores.
Él la miró con una irritación suave que no enmascaró su cariño por esta esposa tan joven.
—Supongo que yo sé algo más de criar niños que tú.
—Ya veo que has hecho un trabajo maravilloso —replicó ella.
—Ella tiene razón, viejo —Gastón lanzó a su padre una mirada apenas burlona cuando se colocaba a Peter en su brazo.
La criada había preparado cinco ensaladas en platos de porcelana china que combinaban lechuga Bibb, aguacate cortado en rodajas, y trocitos de pera madura con queso Gorgonzola por encima. Shelby quitó a Peter de Gastón y trató de colocarle en su silla alta, pero él comenzó a quejarse continuamente, así es que Gastón lo cogió de nuevo, luego raspó el Gorgonzola para darle al bebé un pedazo de pera. Cuando comenzó a comerse su ensalada, Gastón pareció olvidar los pedacitos pastosos de fruta que goteaba en sus pantalones.
Shelby preguntó a Rochi acerca de cualquier contacto, no importa cuán remoto, que ella pudiera tener con los miembros de la familia real, luego Mery siguió con una historia acerca de un viaje a Europa que Shelby y ella había hecho varios años atrás. Las dos comenzaron a contar anécdotas, y durante un rato, parecieron olvidarse que ahora eran enemigas.
Las ensaladas fueron reemplazadas por un plato fuerte de cordero con hierbas y patatas asadas. Gastón y su padre empezaron a discutir de algún softwear nuevo para ordenadores que estaba siendo desarrollado por DCS, y Rochi pudo ver que Warren actuaba como si Gastón no entendiera nada de tecnología, sin embargo Gastón no parecía tener ningún problema.
Cuando Warren introdujo el nombre de Benjamín O' Conner a la conversación, Mery inmediatamente reaccionó.
—¿Podemos hablar de otra cosa, por favor?
Shelby se apoyó a través de Rochi para limpiar la barbilla de Peter.
—Mira, no sé por qué te desagrada tanto Benja, Mery. Nadie más lo hace.
—Yo sí —dijo Gastón.
Mery le miró agradecida.
Warren dio un mordisco al pan que acababa de untar con mantequilla. Él podría ser inseguro cuando miraba a su hijo, pero no con su hija, y Rochi vio la fuerza que le había hecho un hombre de negocios tan acertado.
—No importa si le tiene aversión o no. Las dos primeras veces se casó por ella, y esta vez lo va a hacer por su familia. A diferencia de sus últimos dos maridos, Benja no es un tarambana. Es una de las nuevas mentes brillantes del negocio, y DCS va a aprovecharse de eso.
—No me voy a casar con Benjamín O'Conner sólo para que puedas poner tus manos en el siguiente microchip del chico de oro.
—Entonces ya puedes pensar en mantener esa granja de emús por ti misma, princesa, porque yo no voy a seguir haciéndolo más tiempo.
La uniformidad en su tono le dijo a Rochi que él no estaba alardeando, y sospechó que Mery se daba cuenta de eso, también. Aunque Warren obviamente amaba a su hija, él aparentemente había decidido que ya era suficiente. Las circunstancias de Rochi y Mery eran demasiado parecidas como para compadecerse. Pero también se preguntó si Warren no podría estar haciendo a su hija un favor manteniéndola con los pies en la tierra.
Mery aparentemente decidió retirarse. Ella tomó un sorbo de vino y recurrió a Rochi.
—¿Entonces, vais Gastón y tú mañana a Austin?
Rochi cuidadosamente evitó mirar a Gastón.
—No estoy segura.
Mery la miró curiosamente.
—¿Pasa algo malo?
—¿Cómo qué?
—Los dos habéis estado raros toda la noche. Demasiado educados, como si uno de vosotros estuviera realmente muy enojado con el otro, solo que no acierto a saber cual.
—Yo —dijo Gastón.
El tenedor de Mery se quedó en el aire.
—¿Qué te ha hecho?
—No quiero pasar vergüenza hablando de ello —él retiró su plato llano de Peter para que no lo alcanzara.
—Pues bien, no nos quites la diversión. Dinos lo que sucedió, Rocío.
—Un malentendido por mi parte, eso es todo.
—Ha debido ser un gran malentendido —dijo Shelby—. Gastón raramente se enfurece.
—Oh, ¿de verdad? —Rochi pinchó en su cordero, y su sensación de maltrato venció su reserva británica—. Él ha estado furioso conmigo desde el momento que nos conocimos.
Gastón la fulminó con la mirada.
—¡No es cierto!
—¡Por supuesto que es cierto! —todo el mundo estaba con la mirada fija, pero la injusticia burbujeaba dentro de ella hasta el punto de perder la cautela—. Te quejas por todo. Por tener que llevar mi equipaje, o por como sujeto mi paraguas o el hecho de que camino deprisa. También me acusas de ser conservadora, además de mandona. Y también te niegas a aceptar mi disculpa por una cosa que de forma natural entendí mal. ¡Hasta te disgusta como bailo!
—¡Porque quieres llevarme!
—¿Y quién hizo la regla que sólo los hombres pueden hacer eso?
Los demás observaban atentamente, excepto Peter, que soplaba una burbuja de saliva olor a pera. Avergonzada por su arrebato, colocó sobre la mesa el tenedor y trató de recobrar su dignidad.
—Simplemente interpreté mal la visita de Shelby esta tarde. Por consiguiente, me enfadé con Gastón, y en consecuencia él ahora está enfadado conmigo.
Todo el mundo continuaba mirándola con interés excepto Gastón, que la miraba con la frente fruncida.
—Cuando dice que ella se enfadó, lo que realmente quiere decir es que me abofeteó.
—¡Oh, Dios Mío! —la boca de Mery se dejó caer.
—¡No lo creo! —los ojos de Shelby estaban abiertos como platos.
Gastón miró furiosamente a Rochi.
—Pero la bofetada no es lo importante, y tú lo sabes.
—Dinos por qué lo hiciese —dijo Mery—. Lo siento, Gastón, pero apuesto que tuvo una buena razón.
—Muchas gracias por la cuestión de confianza —Gastón la miró con apariencia asqueada.
—Bien... —el sentido inherente de Rochi de no revelar sus problemas a unos extraños chocaba contra su necesidad de defenderse. Entonces recordó que ninguna de estas personas parecía tener ningún remordimiento por airear sus trapos sucios delante de ella. Cuando estés en América, haz como los americanos—. Lo que Shelby me dijo me condujo a creer que...
Podía sentir su propia vacilación, y se sentó un poco más derecha en su silla para poder terminar de una vez de contar la verdad.
—Equivocadamente asumí que Peter era hijo de Gastón y que Gastón lo había abandonado.
La copa de Mery se balanceó peligrosamente en el aire.
—Uh-oh.
Shelby y Warren la miraban con una mezcla de sorpresa y horror.
—Nadie en la familia Dalmau haría alguna vez algo como eso, ni siquiera Gastón.
Se le ocurrió a Rochi que los Dalmau tenían un código moral muy peculiar.
Aparentemente era aceptable que Gastón fingiera ser un gigoló, que Mery despachara dos maridos y viviera a expensas del dinero del padre, y que Warren dejara a una mujer treinta y uno años más joven embarazada, pero no era aceptable que ella cometiera un error por entender algo mal.
—Shelby llamó a Peter "el niño olvidado" —dijo con aspereza—. Me dijo que Gastón había abandonado su responsabilidad para con su carne y su sangre. Y el aspecto general de Peter es una versión en miniatura de Gastón, ¿no es cierto? ¿Qué debía pensar yo?
Mery miró a Gastón y se encogió de hombros.
—Puesto así, supongo, es una conclusión muy natural para alguien que no te conoce demasiado bien.
Gastón no estaba de acuerdo.
—Ella me conoce lo suficiente.
—Realmente, no es así —señaló Rochi—. Sólo nos conocemos desde hace tres días, y, técnicamente, eres mi empleado.
Eso provocó que las cejas de Warren se unieran en el centro de su frente, pero Gastón simplemente bufó.
Shelby había guardado silencio, pero repentinamente estaba como si alguien hubiera encendido un fuego bajo ella.
—Peter parece realmente tu hijo. Sois como dos guisantes en una vaina, y eso hace que esta situación sea tan fea. Sólo tienes un hermano en este mundo, Gastón Dalmau, y le has dado la espalda.
Gastón agarró un cuchillo de mesa que Peter intentaba alcanzar.
—No le he dado la espalda.
Pero Shelby siguió.
—Eres súper perezoso e inconsciente. Nunca vas a la iglesia, vagas por todo el país, rechazas a todas las muchachas agradables que he encontrado para ti, entregas tu dinero a traficantes, y no muestras un sólo signo de asentarte. Si eso no es darle la espalda a tu hermanito, no sé lo que es.
Rochi no seguía esto, pero, cuando trató de ordenarlo, Shelby siguió con voz ahogada.
—¡Tu padre tiene cincuenta y ocho años! Él no come bien. No hace bastante ejercicio. ¡Le podría dar un infarto en cualquier momento y morir de repente! Eso nos dejaría a Peter y a mí solos. Y si algo me llegara a ocurrir, mi niño estaría solo —su gesto se torció—. Sé que pensareis que soy tonta por pensar esto, pero eso es porque nadie sabe lo que es amar como una madre.
Mery se apartó de un empujón de la mesa y se encaminó hacia la barra. Shelby siguió.
—Nunca pensé que podría querer a alguien como quiero a Peter, y yo realmente no puedo soportar la idea de ver a mi bebé completamente solo en el mundo.
—Él nunca estará solo —dijo Gastón con un tono de paciencia exagerada que Rochi sospechaba lo había utilizado antes—. En primer lugar, las posibilidades de que vosotros muráis antes de que él sea adulto son minúsculas.
—Eso no es cierto. ¡Ocurre todo el tiempo!
—... y te dije que sería su padrino.
—¿Qué clase de padrino serías tú para mi niñito? ¡Vives en todas partes, y actualmente no tienes trabajo! Te involucras en peleas y te juntas con mujeres de mala vida —lanzó a Rochi una mirada rápida, de disculpa—. No me refería a ti.
—Gracias —Rochi se percató que nadie había mencionado la posibilidad de que Mery pudiera desempeñar el papel de madrina. ¿Por qué sería?
Shelby miró en su marido.
—¿Estás de acuerdo conmigo, no es cierto, Warren?
—Todavía no estoy preparado para irme de este mundo, pero tengo que decir que se me hace raro ver a Gastón en el papel de padrino.
La columna vertebral de Rochi se puso rígida, y si bien esto era asunto de ellos, no pudo mantenerse en silencio.
—Gastón sería un buen padrino.
Todos clavaron los ojos en ella.
Ella parpadeó, no sabía exactamente porqué, pero sabía que tenía que hablar.
—Es obvio que él se preocupa por Peter, y Peter le adora. Shelby, entiendo tu preocupación, pero como educadora, creo que puedo hablar con propiedad. Sólo tienes que ver a Gastón y Peter juntos para comprender que nunca podrías encontrar un mejor protector para tu hijo.
Todo el mundo miró a Peter, que estaba ocupado jugando con el pulgar de Gastón. Shelby frunció el ceño.
—Simplemente esta tarde pensabas que Gastón le había abandonado. ¿Qué te ha hecho cambiar tan repentinamente de idea?
Rochi contestó simplemente.
—Le conozco mejor ahora.
Por primera vez desde su pelea, Gastón la miró con algo más de la cortesía moderadamente fría. Los comienzos de una sonrisa percibieron las esquinas de su boca, pero la respuesta que pudo haber dado se perdió cuando Shelby se inclinó hacia adelante.
—Pero Peter necesitaría la influencia de una madre, también. ¿Y qué ocurriría si Gastón se casa con alguien horrible, como esa perra de Jilly Bradford?
Mery volvió de la barra, con una copa en su mano.
—No sabía que alguna vez la habías invitado a salir, Gastón. La única cosa que ella tiene interesante es su hándicap once. Más una copa D.
—También tiene otras cosas —dijo Gastón defensivamente—. A diferencia de ti y las amigas de Shelby, su cociente intelectual es de tres cifras.
—Esto no es justo —dijo Shelby—. Una vez saliste con una compañera de cuarto en segundo año, Kathy Timms, y claramente recuerdo que ella era Phi Beta Kappa. ¿O era Phi Mu?
—Era Phi Mu —Mery se sentó en el banco—. Pero sé que saliste una vez con la hermana mayor de Brandy Carter, y Brandy daba clases de matemáticas avanzadas su último año. ¿Lo recuerdas, Shel? Ella siempre se quejaba de eso.
—¿Estás segura que eran matemáticas? —dijo Shelby—. Podría haber sido esa clase de sexualidad y vida familiar donde ella daba una charla semanal.
Gastón puso los ojos en blanco.
—Se que no lo vas a creer, Rocío, pero tanto Shelby como Mery tienen carreras universitarias.
Mery sonrió abiertamente y miró a su hermano.
—También saliste con Debbie Barto algunas veces.
—Fue con su prima mayor, Maggie —la rebatió Shelby.
—Bien, como que la sangre es más espesa que el agua, que Debbie era realmente lista —los ojos de Mery brillaban intensamente—. ¿Recuerdas, Shel? No importa qué comida dijeras, ella sabía exactamente cuántas calorías tenía.
Gastón suspiró.
—Juro, que esta conversación demuestra exactamente por qué el resto del mundo hace chistes de las mujeres de Texas. Sólo puedo disculparme, Lady Rochi. Todas nuestras rosas amarillas no son tan idiotas.
—Me parece bien —contestó Rochi—. Aunque me temo que gran parte de lo que han dicho me lo he perdido sin traducción.
—Considérate afortunada.
Mery se reclinó y levantó una ceja a su hermano.
—Continúa mofándote. Pero apuesto lo que sea a que no tienes ni idea de cuantas calorías tiene un Life Saver.
—Seguro que no.
Ella le lanzó una mirada triunfante.
—Entonces sugiero que mantengas en privado tus opiniones sobre la inteligencia de las mujeres de Texas 

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