-Mientras te
echabas tu sueñecito reparador, he ido al pueblo
para poner un anuncio en las ofertas de trabajo del periódico local. Y resulta que el pueblo es tan
minúsculo que el periódico es
semanal, y ha salido hoy, ¡o sea que no hay otro hasta dentro de siete días! He hecho correr la voz entre la gente del pueblo, pero no sé si eso será muy
eficaz.
-¿Crees
que estaremos aquí una semana?
-No,
hablaré con la gente. -Gas parecía dispuesto a morder alguna cosa-. Pero
supongo que existe la posibilidad de que no pueda encontrar a nadie hasta que salga
publicado
el anuncio. Es una pequeña posibilidad, pero supongo que podría ocurrir.
Rocío
se sentó en el columpio y dijo:
-Supongo
que tendrás que encargarte de la casa de huéspedes hasta entonces.
Gastón
entrecerró los ojos.
-Parece
que olvidas que hiciste la promesa de darme apoyo.
-¡No
es verdad! -exclamó Rochi.
-¿Le
prestaste alguna atención a las promesas de matrimonio que dijiste?
-Intenté
no hacerlo --admitió Ro-. No tengo por costumbre prometer cosas que sé que no voy a
cumplir.
-Ni
yo tampoco, y hasta ahora he mantenido mi palabra.
-¿Amar,
honrar y obedecer? No lo creo.
-No
fueron ésas las promesas que nos hicimos.
Gastón
se cruzó de brazos y la miró.
Ro
intentó adivinar de qué le estaba hablando, pero sus únicos recuerdos de la
ceremonia eran los caniches y la forma en que se había asido a la manita pegajosa de
Amado para
el sí quiero. La recorrió una sensación de incomodidad.
-Tal vez tú puedas
refrescarme la memoria.
-Estoy
hablando de los votos que escribió Mery para nosotros -dijo Gastón
pausadamente-. ¿Estás segura de que ella no te los mencionó?
Sí
que los había mencionado, pero Rochi se sentía tan infeliz que no había prestado
ninguna atención.
-Supongo
que no debía de estar escuchando.
-Pues
yo sí. E incluso arreglé un par de las frases para hacerlas más realistas. Ahora
tal vez no las diré exactamente, puedes llamar a tu hermana para verificarlo,
pero el caso es
que tú, Rocío, prometiste aceptarme a mí, Gastón, como tu marido, al menos por un
tiempo. Me prometiste respeto y consideración a partir de aquel día. Observa que no
había
ninguna mención al amor ni al honor. Prometiste no hablar mal de mí delante de los
demás. -Gas la miró a los ojos y añadió-: Y ayudarme en todo lo que compartiéramos.
Rocío
se mordió el labio. Era típico de María haber escrito algo así. Por supuesto,
ella lo había hecho para proteger al bebé.
-De
acuerdo -dijo Rochi sobreponiéndose-, eres un gran futbolista. Puedes contar
con la parte del respeto. Y, si no contamos a Mery, Nico y Cafre, nunca les
hablo mal de
ti a los demás.
-Estoy
a punto de llorar de emoción. ¿Y qué hay de la otra parte? ¿La de la ayuda?
-Eso
se suponía que era por... Tú ya sabes por qué. -Rocío parpadeó y respiró
profundamente-. Sin duda alguna, María no pretendía obligarme a ayudarte a llevar
una casa de
huéspedes.
-No
te olvides de las casitas, y una promesa es una promesa.
-¡Ayer
me secuestraste y ahora quieres convencerme para realizar trabajos forzados!
-Sólo
serán un par de días. Una semana, como máximo. ¿O tal vez eso es demasiado
pedir para una niña rica?
-El
problema es tuyo, no mío.
Gastón
la miró fijamente durante un momento, y luego su rostro recuperó aquella
mirada fría.
-Sí,
supongo que sí -admitió.
Gastón
no era de los que piden ayuda fácilmente, y Rocío lamentó su mal humor, pero ahora
no estaba como para tener a gente a su alrededor. Aun así, debería haber rechazado su petición con algo más
de tacto.
-Es
que... no he estado en muy buena forma últimamente, y...
-Olvídalo
-espetó Gastón-. Ya me las apañaré solo.
Gastón
cruzó el porche y salió por la puerta de atrás.
Rochi
estuvo andando arriba y abajo de la casa durante un rato, sintiéndose molesta
consigo misma. Gas le había llevado la maleta. Rochi desabrochó la cremallera, pero
volvió a salir al porche a mirar el lago.
Aquellos
votos matrimoniales... Ella ya estaba preparada para romper los tradicionales.
Incluso las parejas que se quieren de verdad lo pasan mal para mantener esos votos. Pero aquellos otros, los
que había escrito Mery, eran distintos. Eran unos votos que cualquier persona de palabra
debería
poder mantener.
Gastón
lo había hecho.
-Maldita
sea.
Cafre alzó la vista.
-No
quiero tener a mucha gente a mi alrededor, sólo es eso.
-Pero Rochi no se decía
toda la verdad. Básicamente, no quería tener a Gastón a su alrededor.
Le
echó un vistazo a su reloj, vio que ya eran las cinco, y miró con una mueca a su
caniche.
-Me
temo que nos tocará hacer fortalecimiento de la personalidad.
Diez
huéspedes se habían reunido en el salón de ranúnculos y rosas para el té de la
tarde, aunque a Rocío le dio la impresión de que la revista Victoria no le daría su sello de
aprobado a
aquello. Sobre la mesa entarimada de un lado de la sala había una bolsa
abierta de galletas Oreo, una lata de uva en conserva, una cafetera, vasos de
plástico y una jarra que parecía contener té en polvo. A pesar de la comida, los
huéspedes parecían pasarlo bien.
Los
ornitólogos Pearson estaban en pie, detrás de dos ancianas sentadas en el sofá
capitoné. Al otro lado de la sala, dos parejas de cabellos blancos conversaban. Los nudosos
dedos de las
mujeres lucían diamantes antiguos y anillos de aniversario más nuevos. Uno de
los hombres tenía un bigote de morsa, el otro llevaba un pantalón corto de golf
de color
verde lima y unos zapatos blancos de charol. Otra pareja era más joven, de cincuenta y
pocos, tal vez, prósperos hijos del baby
boom que
podrían haber salido de un anuncio de Ralph Lauren. Era Gastón, sin embargo, quien dominaba la sala. De pie
junto a la chimenea, parecía tanto el dueño de la hacienda que su pantalón
corto y su camiseta de los Stars podrían haber sido unos pantalones y una chaqueta
de montar.
-...
o sea que
el presidente de los Estados Unidos está sentado en la línea de cincuenta yardas, los Stars
vamos perdiendo
por cuatro puntos, sólo quedan siete segundos en el reloj y yo estoy casi seguro de
haberme torcido la rodilla.
-Eso
debe de ser doloroso -se compadeció la mujer del baby boom.
-Uno
no nota el dolor hasta más tarde.
-¡Ya
recuerdo ese partido! -exclamó su marido-. Le hiciste un pase de cincuenta yardas
a Tippet y los Stars ganaron de tres.
Gastón
asintió con la cabeza, lleno de modestia.
-Tuve
suerte, Chet.
Rocío
puso los ojos en blanco. Nadie llegaba a la cima de la NFL confiando en la suerte. Gastón
había llegado donde estaba por ser el mejor. Su representación del buen muchacho de
siempre podía parecerles encantadora a los huéspedes, pero ella conocía la
verdad.
Aun
así, mientras le miraba se dio cuenta de que lo que veía era el autodominio en
acción, y, aunque de mala gana, le ofreció su respeto. Nadie sospechaba hasta
qué punto detestaba
Gastón estar allí. Rocío había olvidado que era el hijo de un predicador, y no debería
haberlo hecho. Gas era un hombre que cumplía con sus obligaciones, aunque las detestara. Tal como había
hecho al casarse con ella.
-No
me lo puedo creer -se alegró la señora Chet-. Cuando elegimos una casa de
huéspedes en el remoto noreste de Michigan, nunca habríamos imaginado que nuestro anfitrión sería el
famoso Gastón Dalmau.
Gastón
le regaló una de sus expresiones zalameras. Rochi quería decirle a la buena mujer
que no se molestara en intentar flirtear con él, puesto que no tenía acento
extranjero.
-Me
gustaría escuchar cómo te eligieron para la liga -dijo Chet recolocándose el
jersey de algodón de la marina que llevaba sobre los hombros de su vistoso polo
verde.
-¿Qué
me dices, compartimos una cerveza en el porche más tarde, por la noche? -le
propuso Gas.
-No
me importaría unirme a ustedes -se interpuso bigote de morsa mientras pantalón
verde lima asentía con la cabeza.
-Pues
nos encontramos todos -dijo Gastón amablemente.
John
Pearson daba cuenta de las últimas Oreo.
-Ahora
que Betty y yo te conocemos en persona, tendremos que hacernos seguidores de
los Stars. ¿No...
mmm... habrás encontrado alguno
de los pasteles de limón y semillas de amapola de Judith en el congelador, por
casualidad?
-No
tengo ni idea -dijo Gastón-. Y eso me recuerda que debo pedir disculpas por
adelantado por el desayuno de mañana. Lo máximo que puedo hacer son tortitas con
algunos ingredientes,
así que, si deciden marcharse, lo entenderé. La oferta de devolverles el doble de
su dinero sigue en pie.
-Ni
se nos ocurriría marcharnos de un lugar tan encantador -dijo la señora Chet lanzándole a Gastón una
mirada que llevaba escrita la palabra
adulterio-. Y no te preocupes por
el desayuno. Te echaré una mano encantada.
Rochi
hizo lo que le tocaba para proteger los Diez Mandamientos y se obligó a cruzar
la puerta y entrar en el salón.
-No
va a ser necesario. Sé que Gastón quiere que se relajen mientras están aquí, y creo
que puedo prometer que la comida será un poco mejor mañana.
Gastón
parpadeó, aunque si ella esperaba que cayera a sus pies como muestra de
agradecimiento, se olvidó de la idea al oír su presentación.
-Ella es mi hostil
esposa, Rocío.
-No
parece hostil -le dijo la esposa de bigote de morsa a su amiga con un susurro
perfectamente audible.
-Eso
es porque no la conoce -murmuró Gas.
-Mi
esposa es un poco dura de oído -dijo el señor Bigote, sorprendido como los demás por la presentación
de Gas. Varias de las personas del salón la
observaron con curiosidad. No había
duda de que la revista People se vendía...
Rocío
intentó enojarse, aunque era un alivio no tener que fingir que eran una pareja
felizmente casada.
John
Pearson dio enseguida un paso adelante.
-Su
marido tiene mucho sentido del humor. Estamos encantados de que cocine para
nosotros, señora Dalmau.
-Llámeme
Rochi, por favor. Y ahora, si me perdonan, voy a inspeccionar las
existencias de la despensa. Y ya sé que sus habitaciones no están tan ordenadas como
sería de esperar, pero Gastón las limpiará para ustedes antes de la hora de acostarse.
Mientras
avanzaba por el pasillo, decidió que el señor Tipo Listo no tenía que tener
siempre la última palabra.
Su
satisfacción se esfumó en cuanto abrió la puerta de la cocina y vio a los jóvenes
amantes practicando el sexo contra la nevera de la tía Judith. Se volvió de inmediato y
chocó con el
pecho de Gastón, que echó un vistazo por encima de su cabeza.
-Oh,
por el amor de Dios...
Los
amantes se separaron de golpe. Rocío estaba a punto de apartar la mirada, pero Gastón
entró en la cocina. Miró a Amy, que, con la diadema colgándole descuidadamente de los cabellos, se estaba
abrochando mal los botones.
-Creía
que te había dicho que lavaras esos platos -le espetó Gastón.
-Sí,
bueno, es que...
-Troy,
se supone que tú deberías estar segando la hierba del espacio comunitario -le
recordó al chico.
Troy
se peleaba con su bragueta.
-Justo
ahora me disponía a...
-¡Sé
exactamente a qué te disponías, y créeme, con eso no consigues que la hierba quede
segada!
Troy
frunció el ceño y murmuró algo entre dientes.
-¿Decías
algo? -ladró Gastón, tal como debía hacer con los novatos del equipo.
La
nuez de Troy se movió.
-Aquí...
hay demasiado trabajo por lo que nos pagan.
-¿Y
eso cuánto es?
Troy
se lo dijo y Gastón lo duplicó al momento. A Troy le brillaron los ojos.
-Genial.
-Pero
hay un inconveniente -dijo Gas pausadamente-. Van a tener que trabajar realmente por ese
dinero. Amy,
cielo, ni se te pase por la cabeza marcharte esta noche hasta que las habitaciones de los
huéspedes estén limpias como una tacita de plata. Y tú, Troy, tienes una cita con
la segadora
de césped. ¿Alguna pregunta?
Cuando
asintieron respetuosamente, Rochi observó dos chupetones a juego en sus
cuellos. Algo se removió en la boca de su estómago.
Troy
salió por la puerta, y al ver la mirada anhelante de Amy, recordó a Rochi la expresión que había en los
ojos de Ingrid Bergman al despedirse para
siempre de Humphrey Bogart en la
pista de aterrizaje de Casablanca.
¿Qué
se debía sentir al estar tan enamorado? Volvió a tener el mismo temblor desagradable
en el estómago. Sólo cuando los amantes se hubieron marchado se dio cuenta de que eran celos. Ellos
tenían algo que ella parecía condenada a no experimentar jamás.
Que capitulo!!! y ese final :O chee!!! como estan esos chicos, viven calieeentes xD JAJAJA Gas&Rochi terminaran asi(?) :P JAJAJA Espero el proximo. Besos
ResponderEliminarhermoso capitulo...
ResponderEliminarcuando subes el proximo?
:)
porfa quiero otro capitulo!!!!!!
ResponderEliminar