Los nubarrones se deslizaron a través del cielo, tapando las estrellas. El acelerado viento me enfrió mientras un par de pelos de mi rubia melena flotaban a través de mi frente y mis mejillas. Me puse la capucha de mi chubasquero negro y metí mi mochila mensajera debajo de él.
A pesar de la tormenta que se avecinaba, los terrenos de Mandalay seguían sin estar completamente oscuros. Solo lo conseguiría la total oscuridad. Los profesores de la Academia Mandalay podían ver en la noche y escuchar a través del viento. Todos los vampiros podían.
Claro, en Mandalay, los profesores no eran los únicos vampiros. Cuando empezase el curso dentro de un par de días, los estudiantes llegarían, la mayor parte de ellos igual de poderosos, ancianos e inmortales que los profesores.
Yo no era ni poderos ni anciana, y seguía estando bastante a salvo. Pero era una vampira, en cierto modo - hija de dos vampiros, destinada a llegar a ser uno de ellos finalmente, y con mi propio apetito de sangre. Antes me deslicé delante de los profesores, confiando en mis propios poderes para ayudarme, al igual que
Supongo que estaba nerviosa por mi primer robo.
La palabra “robo” hace que suene bastante ordinario, como si solo fuese a irrumpir en el establo de
“¿En serio?¿Vas a irrumpir en su casa?¿Irrumpir en la casa de alguien? Si incluso no te bajas música que no hayas pagado” Era bastante surrealista, alcanzando el interior de mi mochila y sacando mi tarjeta de la biblioteca plastificada para otro uso que el de sacar libros. Pero estaba decidida. Lo haría.
Cinco minutos más tarde, seguía meneando la tarjeta de la biblioteca en vano alrededor de ella, mis manos ahora frías, húmedas y patosas. En la tele, esta parte parecía muy sencilla. Probablemente, criminales reales lo conseguirían en unos escasos diez segundos. De cualquier forma, cada segundo que pasaba era más evidente que yo era lo contrario a un criminal. Rindiéndome al plan A, empecé a buscar otra opción. Primero las ventanas no parecían mucho más prometedoras que
Mientras deslizaba la ventana arriba lentamente, vi una hilera de violetas Africanas en pequeños tiestos de arcilla, situados sobre el alféizar.
“También” mucho más difícil que en la tele.
Las ventanas de
“Ok”, murmuré mientras estaba sobre la alfombra trenzada de
“La casa de
Y luego pensé en Gastón, el chico que había amado y había perdido. Gastón no querría que yo estuviese atemorizada. El hubiese querido que fuese fuerte. Su recuerdo me dio valor, y me animó hasta que consiguiese mi trabajo.
Lo primero es lo primero: me quité mis zapatos enfangados, para no dejar huellas por la casa. Además colgué mi chubasquero en el pomo de una puerta cercana para que no goteara agua por todos los lados. Luego me fui al baño y cogí algunos pañuelos de papel para limpiar el desastre que había hecho y para limpiar mis zapatos. Metí los pañuelos en el bolsillo de mi chubasquero, así podría tirarlos en otro lugar. Si alguien era suficientemente paranoico para rebuscar en su propia basura para encontrar evidencias de que había habido un intruso, esa era la señora Bethany. Era sorprendente que ella hubiese decidido vivir aquí, pensé. La academia Mandalay era magnífica, incluso grandiosa, todas las torres de piedra con sus gárgolas, muy de su estilo. Este lugar era apenas una casita. Por otra parte, aquí había privacidad. Podría creer que ella apreciaba ese detalle por encima de cualquier otro.
Su escritorio de la esquina parecía el lugar para empezar. Me senté en el duro respaldo de la silla de madera, apartando a un lado un marco de plata con la silueta de un hombre del 1900, y empecé a hojear unos papeles que encontré por ahí.
Querido señor Reed, Hemos revisado con gran interés la solicitud de su hijo Mitch. A pesar de que es obviamente un estudiante excepcional y un agradable joven, lamentamos informarle…
Un estudiante humano que quería venir aquí, uno que
Queridos señor y señora Nichols, hemos revisado con gran interés la solicitud de su hija Clementine. Ella es obviamente una estudiante excepcional y una agradable joven, así que estamos complacidos de...
¿Cuál era la diferencia entre Micth y Clementine? Por suerte, el sistema de archivo que utilizaba
¿Lo
Vacilando di un paso al frente.
– ¿Quién anda ahí? – Susurré.
Nadie respondió.
Tal vez estaba imaginándome cosas. Ahora que lo pensaba, de momento no había oído nada. Simplemente lo había “sentido”, esa rara sensación que tienes cuando alguien te está observando.
Había estando preocupándome sobre gente que me miraba toda la noche, así que tal vez la preocupación me había alcanzado.
Después vi algo moverse. Me percaté que una chica estaba de pie a fuera del gran salón mirando a dentro. Ella estaba de pie, cubierta por un largo chal, en la otra parte de una de las ventanas, la única ventana clara en el vestíbulo en vez de una vidriera. Probablemente era de mi misma edad. Aunque estaba fuera, parecía completamente seca.
– Quién eres? – Di un par de pasos más hacía ella – ¿Eres una alumna? ¿Qué estás…? – Se había ido. No había corrido, no se había escondido, ni incluso se había movido. Un segundo estaba allí el próximo ya no estaba.
Parpadeando, miré detenidamente la ventana un par de segundos, como si ella reapareciera en el mismo lugar en cualquier momento por arte de magia. No lo hizo. Anduve hacia delante para intentar ver mejor, vi un ápice de movimiento, y salté asustada pero me di cuenta que era mi propio reflejo en el cristal.
“Bien, esto ha sido estúpido. Has entrado en pánico al ver el reflejo de tu propia cara”.
“Esa no era mi cara” Pero debía haberlo sido. Si algún estudiante nuevo hubiera llegado hoy, lo habría sabido. Mandalay estaba tan aislada, encima de unas colinas, que era imposible imaginar que un forastero vagara por ahí. Otra vez mi hiperactiva imaginación había obtenido lo mejor de mí; “Tenía” que ser mi reflejo. Incluso no se estaba tan frío aquí, una vez que pensé sobre ello.
Una vez que dejé de temblar, me arrastré hacia arriba al pequeño apartamento de mis padres el cual había compartido todo el verano, en lo alto de la torre sur de Mandalay. Afortunadamente ellos estaban profundamente dormidos; podía oír los ronquidos de mamá mientras andaba de puntillas por el pasillo. Si papá podía dormir con ese ruido, también podría dormir durante un huracán.
Aún estaba asustada por lo que había visto abajo, y el estar mojada no mejoraba mucho mi humor. Pero nada de esto me molestó tanto como el hecho de que había fallado. Mi tentativa de robo no había servido para nada.
No era como si pudiese hacer algo por los estudiantes humanos en Medianoche.
Pero sabiendo que Gastón me puso al tanto de lo poco que había entendido sobre la existencia de vampiros, incluso pensando que yo había nacido dentro de este mundo. El me hizo ver todas las cosas de un modo diferente, me hizo hacer más preguntas y necesitar más respuestas. Incluso si nunca vuelvo a ver a Gastón, sabía que me había hecho un regalo haciéndome darme cuenta de la larga, y oscura realidad. Ya no daría nada de mí alrededor por sentado.
Después de que me deshice de mi ropa mojada y de que me acurrucase bajo las mantas, cerré mis ojos y recordé mi cuadro favorito, “El beso” de Clint. Intenté imaginar que los amantes de la pintura éramos Gastón y yo, que su cara estaba cerca de la mía y que podía sentir su aliento sobre mi mejilla. Gastón y yo no nos habíamos visto en casi seis meses.
Eso fue cuando se vio obligado a escapar de Mandalay porque su verdadera identidad, cazador de vampiros de la Cruz Negra, fue revelada.
Continuaba sin saber cómo sobrellevar que Gastón perteneciese a un grupo que se dedica a destruir a mi especie. Ni estaba segura de cómo se sentía Gastón por el hecho de que yo fuese un vampiro, algo de lo que no se dio cuenta hasta después de que nos enamorásemos. Ninguno de los dos escogió ser lo que éramos. Mirando hacia atrás, parecía inevitable que estuviésemos separados. Y ahora aún sigo creyendo, profundamente, que estamos destinados a estar juntos.
Abrazando mi almohada a en mi pecho, me dije a mi misma, “Al menos, dentro de poco, no tendrás mucho tiempo para echarle de menos. Pronto la escuela va a volver a empezar y tu estarás ocupada”.
“Aguarda. ¿Te has rebajado a desear que empiece la escuela?”
“De algún modo, he descubierto todo un nuevo nivel de patetiquismo”.
NOOO! Que no se olvide de Gastoncito :|
ResponderEliminarPorfin el 2do libro!! me gusto el primer cap, pero no entendi que buscaba Rochi. Espero el proximo!! Besotesss
ResponderEliminarSiiii q emocion q comience de nuevo... jajajja... ya estoy llena de preguntas... y ansiosa por el siguiente... lo espero... aunq stoy de acuerdo con Roxii q buscaba Rochii ..?? y dond sta Gas???
ResponderEliminar