–
Whooaauuu!!!
El
auto iba a alta velocidad por el centro de la ciudad de Amherst. Había un par
de estudiantes universitarios asomados a las ventanillas, gritando cosas a cada
mujer que veían.
Creí
que a estas horas, las calles deberían estar muy desiertas. Pero lo que no
había considerado era que Amherst era una especie de campus, con tres o cuatro
universidades por los bordes de la ciudad. El centro no se dormía a la medianoche;
los niños a mi alrededor apenas habían empezado a divertirse.
Niños.
Estas personas deberían llevarme cinco años por lo menos. Sus caras y cuerpos eran
más maduros que los de los estudiantes de Mandalay. Era extraño pensar que fueran
mayores que Victorio. Pero, cuando estaba en Mandalay, podía sentir la
experiencia, el conocimiento del mundo y la fuerza de mis compañeros: sus
rostros eran jóvenes, pero los siglos de vida se les notaban en los ojos. Comparados
con ellos, estos estudiantes fumadores que me rodeaban eran sólo niños.
¿Qué
me podrían hacer?
No
me pude preocupar por eso por mucho tiempo porque estaba demasiado contenta, a
pesar de las mentiras que había dicho, las reglas que estaba rompiendo o las
consecuencias que podría haber por ello. Todo lo que me importaba era que
estaba a punto de ver a Gastón otra vez.
–
Disculpa – Una niña se cruzó en mi camino. Su castaño y ondulado cabello se
balanceaba en una trenza – Puedo caminar contigo – Estaba a punto de decirle
que me había confundido con alguien más, pero cuando nuestros ojos se
encontraron, todo el mundo se redujo a una sola palabra: Vampiro.
No
era que ella se viera diferente de la gente que me rodeaba, por lo menos no en
la forma obvia. Pero para mí, se detuvo en frente de mi camino tan brillante
como una antorcha. Yo había sabido discernir vampiros y humanos durante toda mi
vida, pero incluso para ser un vampiro, esta chica era diferente. Era el
vampiro de apariencia más joven que jamás había visto. Su cara con forma de
corazón, todavía presentaba la forma redonda de los bebés gorditos que yo había
visto en mis fotos y en otros niños, y tenía unos ojos marrones muy brillantes
y grandes. En un costado del cuello, cerca de la yugular, tenía una marca de
nacimiento, y ese era, probablemente, el lugar donde la habían mordido. Sentí
inmediatamente un instinto protector, como si fuera mi trabajo cuidar de ella,
de aquella chica extraviada vestida con un andrajoso jersey y una falda con el
dobladillo descosido que no combinaban en absoluto.
–
Espera – Su expresión era igual a las que tenían las muñequitas de porcelana,
inocente y misteriosa al mismo tiempo – Hay algo en ti que no está… que no está
bien…. Oh! Eres un bebé. Uno de nuestros bebés, quiero decir – Estaba
impresionada de cómo se había dado cuenta tan fácil, ya que la mayoría de los
vampiros nunca conocían a alguien como yo; una nacida en vez de transformada.
– Si. Quiero decir, sí soy, y sí puedes caminar
conmigo un rato –
– Gracias – Rodeó mi brazo con el suyo como si nos
conociéramos. Su cuerpo tembló, y no estaba segura de si era por el frío o por
el miedo – Estos chicos no me dejarían tranquila esta noche, a menos que piensen
que me fui con una amiga –
– Estoy a punto de ver a alguien… – No había terminado de decir estas palabras
pero ella ya me sonreía cálidamente, dando la impresión de soledad. Recordé a Julián
y la amabilidad de otros perdidos de la Academia de Mandalay, y tuve lástima de
ella – Pero puedo llevarte por lo menos hasta la estación –
– Oh, ¿podrías? Muchas gracias. Que alivio. ¿Te
he asustado? No era mi intensión. Si lo he hecho, lo siento.
–
Tranquila – Había algo realmente aniñado
en ella, a pesar de que era más alta que yo, casi tan alta como Victorio supuse
– Estás bien. ¿Hay alguien a quien
puedas llamar?
–
Bien. Estoy bien. Estoy sola esta noche
Miré
hacia mi brazo, donde descansaba su mano. Su sweater era tan largo que lo único
visible de sus manos eran los dedos. Su uñas eran finas y quebradizas, como si
hubiera estado hurgando en la
basura. Y creí que esta chica era la persona más sola que
había conocido en toda mi vida.
Al
principio, ella simplemente me siguió sin comentarios. Seguimos un camino entre
los estudiantes que esperaban fuera de un restaurante de pizzas. Creo que debe
ser el lugar más conocido de la cuidad, porque más de cientos de niños
esperaban afuera con vasos de cerveza o pedazos de pizza. Un par de chicos nos
miraron, y a la pequeña vampira rubia más que a mí. Si sacabas esas ropas
grandes y descoloridas, tenía un aire de inocente belleza, y sus ojos marrones
buscaban entre la masa de personas a alguien, a cualquiera que la cuidara
probablemente. Pude ver como un par de chicos se fijaron en eso, pero
decidieron no molestar.
Sólo
después de que salimos de la multitud, ella preguntó…
–
¿A dónde vas?
– A la estación de trenes.
– Eso está sólo a una cuadras más – La vampira
echó un vistazo de preocupación sobre su hombro – Creo que los chicos que me
molestaban andan por aquí, Déjame caminar sólo un poco más contigo. ¿Me
dejarás, verdad? Está oscuro aquí y podría perderme –
A
pesar de eso, quise negarme; Gastón llegaría en cualquier momento, y yo no
quería nada de espectadores para esta reunión. Gastón no estaría asustado
exactamente por ver a otro vampiro, pero yo era la única en quien confiaba.
Estaba la posibilidad de que no la reconociera como vampiro, pero teniendo en
cuanta su entrenamiento en la
Cruz Negra, lo dudé.
–
De acuerdo, vámonos.
Seguimos
hasta la estación brazo con brazo. La música nos llegaba desde todos los bares
que había alrededor, y aunque estaba fuerte, se podía escuchar claramente
cualquier cosa.
–
Déjame adivinar – Me dio un tímido vistazo – Mandalay, ¿cierto?
– Sí, ¿fuiste alguna vez?
–
Traté una vez. Pero la directora…. Ohhh ….. No me gustó. Señora Bethany creo
que se llamaba. ¿Aún está allí?
– Como si alguna vez fuera a dejar su reino – Murmuré.
–
Eso es cierto. Bueno, yo no le agradé ni un poco. Eso hizo las cosas bastantes
desagradables
–
Tampoco le agrado yo. Creo que ella odia a todos aquellos que no son…. bueno… ella.
–
¿También te escapaste del colegio? Eso fue lo que yo hice.
Sonreí.
– Sólo por el fin de semana.
–
Creo que nunca podré volver. No después… – Su vista se hizo distante, pero
luego sacudió su cabeza – No importa.
Cuando
caminábamos desde el centro hasta la estación de trenes, una ráfaga de aire me
trajo claramente su olor a sudor.. Eso no me ahuyentó, creo que todos nos
acaloramos y sudamos un poco de vez en cuando, pero a pesar de eso, me hizo
sentir pena de ella. No parecía capaz de cuidarse a sí misma. Qué terrible debe
ser, vivir por siempre sola así, volviéndose más y más desconectada de la
civilización.
Por
primera vez entendí, realmente entendí, por qué los vampiros necesitaban la
Academia de Mandalay. Siempre supe que teníamos la tendencia de perdernos en
los tiempos en los cuales vivíamos, y mis padres siempre me decían lo fácil que
era echarse un vistazo de repente y darse cuenta de que su ropa tenía algunas
décadas de retraso, o que no sabías lo que pasaba en el mundo, pero tampoco te
importaba. Pensé en cómo se sentiría estar tan separada del mundo. Mirando a
esta chica, finalmente lo entendí.
La
estación de trenes estaba a unas pocas cuadras del centro, pero la caminata
pareció más larga. Tal vez tenía que ver con el contraste de los gritos, la
música y la gente que había unas cuadras atrás, y el silencioso barrio de
ahora. Al haber menos farolas, también estaba más oscuro. Mi nueva compañía no
tenía nada que decir. Aparentemente estaba contenta sólo con agarrarme del
brazo.
Miré
mi reloj: las doce menos cinco.
La
vampira castaña abrió una de las puertas de la estación. Una
habitación con bancos vacía.
–
No hay nadie en casa. Tu chico aún no ha llegado.
–
Eso parece – Miré la estación con
resignación y desilusión. Esperé que fuera linda o por lo menos no fría. Sabía
que probablemente la estación de trenes no era el lugar más romántico para un
reencuentro, pero pudo haber sido peor. Un rayado suelo de linóleo, letreros fluorescentes
colgando por todas partes y algunos bancos de madera no eran exactamente mi
lugar ideal.
Otra
vez lo mismo. ¿Qué importaba eso? Lo único que debía importarme era que pronto
estaría con Gastón de nuevo, en pocos minutos, y una vez que estuviéramos
juntos, sabía que no le prestaría atención a nada más.
“¿Qué
pasaría si no era lo mismo para él? Su carta había sido asombrosa, pero, de
todas formas, no nos habíamos visto desde hacía meses. ¿Qué pasaría si las
cosas habían cambiado entre nosotros? ¿Y si esto sólo resultaba embarazoso? ¿Y
si él ya no sentía lo que salía sentir?”
– Debes estar muy contenta – La vampira estaba
sentada en un banco y se rodeó las piernas con los brazos – Muy feliz de no
estar más sola. A veces pienso en morir si tuviera que estar sola todo este
tiempo.
Ahora
me sentía algo culpable por decir esto, pero debía…
– Si no te molesta, me gustaría tener algo de
privacidad. No nos hemos visto desde hace mucho tiempo.
– Tiempo de privacidad – Su sonrisa era tímida y algo triste. Me
hubiera gustado disculparme por dejarla tan sola, ero ¿qué más podía hacer? La
única alternativa que nos quedaba era llevármela a Mandalay, pero ella ya había
expuesto cómo se sentía con eso. ¿Cómo ayudarla con la antipática señora
Bethany? Como si sintiera mi preocupación, me dijo…
– Entiendo. Me gustaría quedarme un poco. Ver
si él viene o no, pero está bien.
Oí
pasos en ese instante. Pasos por la vereda y me incliné hacia la puerta por la
que estaba entrando Luca.
Usaba
una campera tejana, una remera negra, y unos jeans. Su cabello rubio había
crecido, pero todo lo demás estaba igual. Mirándolo a la cara, sentí que estaba
nadando en una pileta de agua tibia llena de luces por debajo.
–
¿Gastón? – Di un paso hacia él. Quería
lanzarme en sus brazos, pero todavía no me podía mover – Lo hiciste. Ambos lo
hicimos.
Pero
él no estaba mirándome a mí. Estaba mirando al vampiro.
–
Demonios!, vete de aquí Rocío! – gruñó.
–
Oh, no – La vampira empezó a moverse
hacia atrás, tratando de aplastarse contra la pared – No, no, no….
–
Gastón, todo está bien. Ella es inofensiva.
–
Ella es un demonio.
La
vampira empezó a llorar.
–
Te dije, te dije, él está detrás de mí, detrás de las dos!
De
él es de quien ella tenía miedo, el que la estaba molestando. Estaba escapando
de Gastón.
La
mano de Gastón se cerró a mí alrededor, el primer toque desde hace mucho
tiempo, demasiado tiempo. Estaba tratando de sacarme por la puerta.
–
Rocío, tienes que salir de aquí.
–
Espera! Basta. Los dos – Miré a uno y luego al otro, pero ellos no me estaban
escuchando. Estaban moviéndose en modo de batalla, en círculos, listos para la
lucha.
Haaayy.. que pasa??.. Aperecio gaston, pero no de la mejor manera!!.. sera mala la chica como dice gas??... Espero pronto el proximo cap! :)
ResponderEliminarPor dios! Quien corno es esa chica?
ResponderEliminaray noo kien sera esa chica? De verdad nos azes sufrir despues de tanto tiempo k keremos rencuentro no es como lo imaginamos espero capitulo pronto
ResponderEliminarnunca nada en esta nove es como lo esperamos, siempre sorpresas!!! quien es esa chica!!!!
ResponderEliminaresperamos tanto el reencuentro
pero me stas jodiendo?? qe sta pasando... qien es esa mina.. xq gas??
ResponderEliminarNo se puede arruinar su reencuentro así.. qe nervios... xfa el siguiente...