lunes, 4 de junio de 2012

Capitulo 005 - Primera Parte (LIBRO 02)

– Whooaauuu!!!
El auto iba a alta velocidad por el centro de la ciudad de Amherst. Había un par de estudiantes universitarios asomados a las ventanillas, gritando cosas a cada mujer que veían.
Creí que a estas horas, las calles deberían estar muy desiertas. Pero lo que no había considerado era que Amherst era una especie de campus, con tres o cuatro universidades por los bordes de la ciudad. El centro no se dormía a la medianoche; los niños a mi alrededor apenas habían empezado a divertirse.
Niños. Estas personas deberían llevarme cinco años por lo menos. Sus caras y cuerpos eran más maduros que los de los estudiantes de Mandalay. Era extraño pensar que fueran mayores que Victorio. Pero, cuando estaba en Mandalay, podía sentir la experiencia, el conocimiento del mundo y la fuerza de mis compañeros: sus rostros eran jóvenes, pero los siglos de vida se les notaban en los ojos. Comparados con ellos, estos estudiantes fumadores que me rodeaban eran sólo niños.
¿Qué me podrían hacer?
No me pude preocupar por eso por mucho tiempo porque estaba demasiado contenta, a pesar de las mentiras que había dicho, las reglas que estaba rompiendo o las consecuencias que podría haber por ello. Todo lo que me importaba era que estaba a punto de ver a Gastón otra vez.
– Disculpa – Una niña se cruzó en mi camino. Su castaño y ondulado cabello se balanceaba en una trenza – Puedo caminar contigo – Estaba a punto de decirle que me había confundido con alguien más, pero cuando nuestros ojos se encontraron, todo el mundo se redujo a una sola palabra: Vampiro.
No era que ella se viera diferente de la gente que me rodeaba, por lo menos no en la forma obvia. Pero para mí, se detuvo en frente de mi camino tan brillante como una antorcha. Yo había sabido discernir vampiros y humanos durante toda mi vida, pero incluso para ser un vampiro, esta chica era diferente. Era el vampiro de apariencia más joven que jamás había visto. Su cara con forma de corazón, todavía presentaba la forma redonda de los bebés gorditos que yo había visto en mis fotos y en otros niños, y tenía unos ojos marrones muy brillantes y grandes. En un costado del cuello, cerca de la yugular, tenía una marca de nacimiento, y ese era, probablemente, el lugar donde la habían mordido. Sentí inmediatamente un instinto protector, como si fuera mi trabajo cuidar de ella, de aquella chica extraviada vestida con un andrajoso jersey y una falda con el dobladillo descosido que no combinaban en absoluto.
– Espera – Su expresión era igual a las que tenían las muñequitas de porcelana, inocente y misteriosa al mismo tiempo – Hay algo en ti que no está… que no está bien…. Oh! Eres un bebé. Uno de nuestros bebés, quiero decir – Estaba impresionada de cómo se había dado cuenta tan fácil, ya que la mayoría de los vampiros nunca conocían a alguien como yo; una nacida en vez de transformada.
–  Si. Quiero decir, sí soy, y sí puedes caminar conmigo un rato –
–  Gracias –  Rodeó mi brazo con el suyo como si nos conociéramos. Su cuerpo tembló, y no estaba segura de si era por el frío o por el miedo – Estos chicos no me dejarían tranquila esta noche, a menos que piensen que me fui con una amiga –
–  Estoy a punto de ver a alguien… –  No había terminado de decir estas palabras pero ella ya me sonreía cálidamente, dando la impresión de soledad. Recordé a Julián y la amabilidad de otros perdidos de la Academia de Mandalay, y tuve lástima de ella – Pero puedo llevarte por lo menos hasta la estación –

–  Oh, ¿podrías? Muchas gracias. Que alivio. ¿Te he asustado? No era mi intensión. Si lo he hecho, lo siento.
– Tranquila –  Había algo realmente aniñado en ella, a pesar de que era más alta que yo, casi tan alta como Victorio supuse –  Estás bien. ¿Hay alguien a quien puedas llamar?
– Bien. Estoy bien. Estoy sola esta noche
Miré hacia mi brazo, donde descansaba su mano. Su sweater era tan largo que lo único visible de sus manos eran los dedos. Su uñas eran finas y quebradizas, como si hubiera estado hurgando en la basura. Y creí que esta chica era la persona más sola que había conocido en toda mi vida.
Al principio, ella simplemente me siguió sin comentarios. Seguimos un camino entre los estudiantes que esperaban fuera de un restaurante de pizzas. Creo que debe ser el lugar más conocido de la cuidad, porque más de cientos de niños esperaban afuera con vasos de cerveza o pedazos de pizza. Un par de chicos nos miraron, y a la pequeña vampira rubia más que a mí. Si sacabas esas ropas grandes y descoloridas, tenía un aire de inocente belleza, y sus ojos marrones buscaban entre la masa de personas a alguien, a cualquiera que la cuidara probablemente. Pude ver como un par de chicos se fijaron en eso, pero decidieron no molestar.
Sólo después de que salimos de la multitud, ella preguntó…
– ¿A dónde vas?
–  A la estación de trenes.
–  Eso está sólo a una cuadras más – La vampira echó un vistazo de preocupación sobre su hombro – Creo que los chicos que me molestaban andan por aquí, Déjame caminar sólo un poco más contigo. ¿Me dejarás, verdad? Está oscuro aquí y podría perderme –
A pesar de eso, quise negarme; Gastón llegaría en cualquier momento, y yo no quería nada de espectadores para esta reunión. Gastón no estaría asustado exactamente por ver a otro vampiro, pero yo era la única en quien confiaba. Estaba la posibilidad de que no la reconociera como vampiro, pero teniendo en cuanta su entrenamiento en la Cruz Negra, lo dudé.
– De acuerdo, vámonos.
Seguimos hasta la estación brazo con brazo. La música nos llegaba desde todos los bares que había alrededor, y aunque estaba fuerte, se podía escuchar claramente cualquier cosa.
– Déjame adivinar – Me dio un tímido vistazo – Mandalay, ¿cierto?
–  Sí, ¿fuiste alguna vez?
– Traté una vez. Pero la directora…. Ohhh ….. No me gustó. Señora Bethany creo que se llamaba. ¿Aún está allí?
–  Como si alguna vez fuera a dejar su reino –  Murmuré.
– Eso es cierto. Bueno, yo no le agradé ni un poco. Eso hizo las cosas bastantes desagradables
– Tampoco le agrado yo. Creo que ella odia a todos aquellos que no son…. bueno… ella.
– ¿También te escapaste del colegio? Eso fue lo que yo hice.
Sonreí.
–  Sólo por el fin de semana.
– Creo que nunca podré volver. No después… – Su vista se hizo distante, pero luego sacudió su cabeza – No importa.
Cuando caminábamos desde el centro hasta la estación de trenes, una ráfaga de aire me trajo claramente su olor a sudor.. Eso no me ahuyentó, creo que todos nos acaloramos y sudamos un poco de vez en cuando, pero a pesar de eso, me hizo sentir pena de ella. No parecía capaz de cuidarse a sí misma. Qué terrible debe ser, vivir por siempre sola así, volviéndose más y más desconectada de la civilización.
Por primera vez entendí, realmente entendí, por qué los vampiros necesitaban la Academia de Mandalay. Siempre supe que teníamos la tendencia de perdernos en los tiempos en los cuales vivíamos, y mis padres siempre me decían lo fácil que era echarse un vistazo de repente y darse cuenta de que su ropa tenía algunas décadas de retraso, o que no sabías lo que pasaba en el mundo, pero tampoco te importaba. Pensé en cómo se sentiría estar tan separada del mundo. Mirando a esta chica, finalmente lo entendí.

La estación de trenes estaba a unas pocas cuadras del centro, pero la caminata pareció más larga. Tal vez tenía que ver con el contraste de los gritos, la música y la gente que había unas cuadras atrás, y el silencioso barrio de ahora. Al haber menos farolas, también estaba más oscuro. Mi nueva compañía no tenía nada que decir. Aparentemente estaba contenta sólo con agarrarme del brazo.
Miré mi reloj: las doce menos cinco.
La vampira castaña abrió una de las puertas de la estación. Una habitación con bancos vacía.
– No hay nadie en casa. Tu chico aún no ha llegado.
– Eso parece –  Miré la estación con resignación y desilusión. Esperé que fuera linda o por lo menos no fría. Sabía que probablemente la estación de trenes no era el lugar más romántico para un reencuentro, pero pudo haber sido peor. Un rayado suelo de linóleo, letreros fluorescentes colgando por todas partes y algunos bancos de madera no eran exactamente mi lugar ideal.
Otra vez lo mismo. ¿Qué importaba eso? Lo único que debía importarme era que pronto estaría con Gastón de nuevo, en pocos minutos, y una vez que estuviéramos juntos, sabía que no le prestaría atención a nada más.
“¿Qué pasaría si no era lo mismo para él? Su carta había sido asombrosa, pero, de todas formas, no nos habíamos visto desde hacía meses. ¿Qué pasaría si las cosas habían cambiado entre nosotros? ¿Y si esto sólo resultaba embarazoso? ¿Y si él ya no sentía lo que salía sentir?”
–  Debes estar muy contenta – La vampira estaba sentada en un banco y se rodeó las piernas con los brazos – Muy feliz de no estar más sola. A veces pienso en morir si tuviera que estar sola todo este tiempo.
Ahora me sentía algo culpable por decir esto, pero debía…
–  Si no te molesta, me gustaría tener algo de privacidad. No nos hemos visto desde hace mucho tiempo.
–  Tiempo de privacidad –  Su sonrisa era tímida y algo triste. Me hubiera gustado disculparme por dejarla tan sola, ero ¿qué más podía hacer? La única alternativa que nos quedaba era llevármela a Mandalay, pero ella ya había expuesto cómo se sentía con eso. ¿Cómo ayudarla con la antipática señora Bethany? Como si sintiera mi preocupación, me dijo…
–  Entiendo. Me gustaría quedarme un poco. Ver si él viene o no, pero está bien.

Oí pasos en ese instante. Pasos por la vereda y me incliné hacia la puerta por la que estaba entrando Luca.
Usaba una campera tejana, una remera negra, y unos jeans. Su cabello rubio había crecido, pero todo lo demás estaba igual. Mirándolo a la cara, sentí que estaba nadando en una pileta de agua tibia llena de luces por debajo.

– ¿Gastón? –  Di un paso hacia él. Quería lanzarme en sus brazos, pero todavía no me podía mover – Lo hiciste. Ambos lo hicimos.
Pero él no estaba mirándome a mí. Estaba mirando al vampiro.
– Demonios!, vete de aquí Rocío! –  gruñó.
– Oh, no –  La vampira empezó a moverse hacia atrás, tratando de aplastarse contra la pared –  No, no, no….
– Gastón, todo está bien. Ella es inofensiva.
– Ella es un demonio.
La vampira empezó a llorar.
– Te dije, te dije, él está detrás de mí, detrás de las dos!
De él es de quien ella tenía miedo, el que la estaba molestando. Estaba escapando de Gastón.
La mano de Gastón se cerró a mí alrededor, el primer toque desde hace mucho tiempo, demasiado tiempo. Estaba tratando de sacarme por la puerta.
– Rocío, tienes que salir de aquí.
– Espera! Basta. Los dos – Miré a uno y luego al otro, pero ellos no me estaban escuchando. Estaban moviéndose en modo de batalla, en círculos, listos para la lucha.

5 comentarios:

  1. Haaayy.. que pasa??.. Aperecio gaston, pero no de la mejor manera!!.. sera mala la chica como dice gas??... Espero pronto el proximo cap! :)

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  2. Por dios! Quien corno es esa chica?

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  3. ay noo kien sera esa chica? De verdad nos azes sufrir despues de tanto tiempo k keremos rencuentro no es como lo imaginamos espero capitulo pronto

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  4. nunca nada en esta nove es como lo esperamos, siempre sorpresas!!! quien es esa chica!!!!
    esperamos tanto el reencuentro

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  5. pero me stas jodiendo?? qe sta pasando... qien es esa mina.. xq gas??

    No se puede arruinar su reencuentro así.. qe nervios... xfa el siguiente...

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