Las fantasías y sueños sexuales son algo normal.
Son
incluso una forma saludable de pasar el rato mientras
esperas a que llegue la
persona adecuada.
«Mi vida sexual secreta»
Para Chik
-Qué bien que Gastón decidiera por fin pasar un rato
contigo. Tal vez acepte ir por un asesor matrimonial.
Amy dejó el pastel de mermelada de fresa sobre la bandeja
Wedgwood y le dedicó a Rocío su habitual mirada compasiva.
-No necesitamos a ningún asesor matrimonial -espetó Gastón
mientras entraba por la puerta con Mermy pegada a sus pies. Acababan de
volver de su aventura en planeador y el viento le había dejado el pelo peinado
hacia atrás-. Lo que necesitamos es ese pastel. Son las cinco y los huéspedes
esperan la merienda.
Amy se dirigió a regañadientes hacia la puerta.
-Tal vez si rezaseis los dos...
-¡El pastel! -gruñó Gas.
Amy volvió la cabeza hacia Ro y le hizo saber con la
mirada que ella había hecho todo lo posible, pero que Rochi estaba condenada
sin remisión a una vida sin sexo. Luego desapareció.
-Tienes razón -dijo Gas-. Esta chica resulta irritante
debería haberte hecho el chupetón.
Ese era un tema del que Rocío no quería hablar, de modo
que optó por concentrar su atención en preparar la bandeja de té. No había
tenido tiempo para cambiarse la ropa ni tampoco de arreglarse el pelo que el
viento le había despeinado, pero se obligó a no ponerse nerviosa cuando Gastónn
se le acercó unos pasos.
-En caso de que estuvieras preocupada, Daphne...
Tranquila, mis oídos acaban de recuperarse de ese grito.
-Ibas directamente hacia los árboles. Y no era un grito-
dijo cogiendo la bandeja y entregándosela-. Era un chillido.
-Un chillido de mil demonios. Y no estábamos para nada
cerca de los árboles.
-Creo que las huéspedes femeninas aguardan impacientes tu
presencia.
Gas hizo una mueca y desapareció con Mermy.
Rochi sonrió. No debería haberse sorprendido de que Gastón
fuera un experto piloto de planeador, aunque habría preferido que se lo hubiera
mencionado antes de despegar. A pesar de aquella tarde juntos, las cosas no
estaban mucho mejor entre ellos. Gastón no había dicho ni media palabra sobre
las entrevistas de la mañana, y ella no encontraba el momento de
preguntárselo. También estaba extrañamente asustadizo. Esa misma tarde habían
topado accidentalmente y Gas había saltado como si Rochi quemara. Si no la
quería a su lado, ¿por qué la había invitado?
Rocío conocía la respuesta. Tras su conversación con Julia,
no quería estar solo.
La mujer causante de su confusión entró en la cocina por
la puerta de atrás. Llevaba la palabra incertidumbre escrita en la cara, y Rocío
sintió empatía. Durante el trayecto de regreso al campamento, Rochi había
pronunciado el nombre de Julia Y Gastón había cambiado de tema.
Recordó lo que le había dicho en la casita. «<Se
supone que tengo que sentir de golpe cariño por ella? ¡Porque no lo siento! »
Había sido un recordatorio inequívoco de que a Gastón no le gustaban las
relaciones íntimas. Rocío había empezado a darse cuenta de lo hábil que era
manteniendo a la gente alejada de él. Por extraño que pareciera, Liam Jenner,
con tanta obsesión por la intimidad, estaba emocionalmente menos encerrado en
sí mismo que Gas.
-Siento lo de su gata -dijo Ro-. Ha sido un impulso. Gastón
necesita muchas emociones -dijo mientras pasaba el dedo por el vidrio tallado
del borde de la bandeja-. Quiero que disfrute del campamento para que no se lo
venda.
Julia
asintió. Sus manos entraban y salían de los bolsillos. Carraspeó.
-¿Te ha hablado Gas de nuestra conversación?
-Sí.
-No ha sido exactamente un éxito rotundo.
-Aunque tampoco un fracaso estrepitoso.
En el rostro de Julia se esbozó un conmovedor destello de
esperanza.
-Espero que no.
-El fútbol es mucho más sencillo que las relaciones personales.
Julia asintió y jugueteó con sus anillos.
-Te debo una disculpa, ¿no?
-Pues sí.
Esta vez, en la sonrisa de Julia había algo más.
-He sido injusta contigo, lo sé.
-Tiene toda la razón.
-Me preocupo por él.
-Y por el daño que podría hacerle a sus emociones una
heredera devoradora de hombres, ¿no?
Julia miró a Cafre,
que salía de debajo de la mesa.
-Ayúdame, Cafre.
Tu dueña me da miedo.
Ro se rió.
Julia sonrió, pero enseguida se puso seria de nuevo.
-Siento haberte juzgado mal, Rocío. Sé que te preocupas
por él, y creo que nunca le harías daño deliberadamente. Rochi sospechó que la
opinión de Julia cambiaría si conociera las circunstancias que se escondían
detrás de su matrimonio. Sólo la promesa que le había hecho a Gastón impidió
contarle la verdad.
-Por si todavía no se lo había imaginado -empezó a
decirle Rocío-, estoy de su parte. Creo que Gas la necesita en su vida.
No te imaginas lo que significa eso para mí-dijo Julia
mirando hacia la puerta-. Entraré a tomar el té.
-¿Está segura? Los huéspedes se le echarán encima.
-Ya me apañaré-dijo irguiendo su postura-. Ya estoy harta
de esconderme. Tu marido va a tener que arreglárselas conmigo de una
forma o de otra.
-Bien dicho.
Cuando Rochi entró en la sala de estar con una bandeja de
galletas y otra tetera, Julia conversaba de buena gana con los huéspedes que la
rodeaban. Se le iba el corazón por los ojos cada vez que miraba a Gastón,
aunque el rehuía su mirada. Era como si creyera que cualquier indicio de afecto
pudiera en cierto modo atraparle.
La infancia de Rocío le había enseñado a tener cuidado
con la gente que no era emocionalmente abierta, y la circunspección de Gastón
la deprimió. Si fuera lista, alquilaría un coche y volvería a Chicago aquella
misma noche.
Una mujer mayor de Ann Arbor que se acababa de registrar
aquel mismo día apareció junto a Rocío.
-Me han dicho que escribes libros infantiles.
-No mucho, últimamente -respondió taciturnamente
acordándose de las revisiones que todavía no había hecho v del cheque de la
hipoteca de agosto que no podría firmar.
-Mi hermana y yo hace tiempo que queremos escribir un
libro infantil, pero hemos estado tan ocupadas viajando que no hemos podido
encontrar el momento.
-Escribir un libro infantil comporta algo más que encontrar
el momento -dijo Gas detrás de ella-. No es tan sencillo como parece creer la
gente.
Rocío se quedó tan asombrada que casi le resbaló de las
manos la bandeja con las galletas.
-Los niños quieren historias buenas -prosiguió-. Quieren
reírse o asustarse o aprender algo sin que se lo hagan tragar a la fuerza. Eso
es lo que hace Ro en sus libros. Por ejemplo, en Daphne se pierde...
Y, hala, Gastón se puso a describir con una
extraordinaria precisión las técnicas que utilizaba Rochi para llegar a sus
lectores.
Más tarde, cuando apareció en la cocina, Rocío le sonrió.
-Gracias por defender mi profesión. Te lo agradezco.
-La gente es idiota.
Gastón señaló con un gesto de cabeza los utensilios que Rochi
estaba preparando para el desayuno del día siguiente.
-No hace falta que cocines tanto. Ya te he dicho que
puedo hacer un pedido en la pastelería del pueblo.
-Ya lo sé. Es que me gusta.
La mirada de Gastón se fue a los hombros desnudos y la
camisola de encaje de Rocío. Y se quedó allí clavada durante tanto rato que Rocío
sintió como si estuviera recorriéndole la piel con los dedos. Una fantasía
estúpida; se dio cuenta de ello cuando él alargó la mano hacia el bote donde Rochi
acababa de dejar las galletas sobrantes.
-Parece que te gusta todo de este lugar. ¿Qué ha pasado
con aquellos malos recuerdos de tus campamentos de verano? -preguntó Gastón.
-Así es como siempre quise que fuera un campamento de
verano.
-¿Aburrido y lleno de viejos? -dijo él mordiendo una
galleta-. Tienes unos gustos muy raros.
Rochi no quiso discutir sobre eso con él. En cambio, le
hizo la pregunta que había ido posponiendo toda la tarde.
-No me has dicho nada de las entrevistas de esta mañana.
Gastón frunció el ceño.
-No han ido
tan bien como sería deseable. Puede que el primer tipo haya sido un buen chef
en algún momento de su vida, pero ahora se presenta borracho a las entrevistas.
Y la mujer a la que he entrevistado ponía tantas restricciones en cuanto a
horarios que no habría servido.
A Rocío se le levantó el ánimo, pero cuando Gastón prosiguió,
el alma se le cayó a los pies.
-Hay otra candidata que vendrá mañana por la tarde, y por
teléfono sonaba muy bien. Ni siquiera le ha puesto pegas a venir un domingo
para la entrevista. Supongo que podríamos prepararla el lunes y marcharnos de
aquí el miércoles por la tarde como muy tarde.
-Hurra -dijo Ro con tristeza.
-¿No me digas que vas a echar de menos levantarte de la
cama a las cinco y media de la mañana?
Ambos oyeron a Amy que reía en el pasillo.
-¡No, Troy!
Los recién casados acudían a la cocina para despedirse.
Todas las tardes, justo después del té,
regresaban corriendo a su apartamento, donde Rocío estaba casi segura que saltaban
a la cama y hacían el amor muy ruidosamente antes de tener que volver a la casa
de huéspedes para pasar la noche.
-Qué suerte -murmuró Rocío-. Ahora nos darán un cursito
sobre nuestras carencias sexuales en estéreo.
-Ni por asomo.
Sin previo aviso, Gastón la tomó en brazos, la empujó
contra la nevera y aplastó su boca en la de ella.
Rochi sabía exactamente por qué lo hacía. Y aunque tal
vez fuera una idea mejor que la del chupetón, también era mucho más peligrosa.
La mano libre de Gas agarró su pierna por debajo de la
rodilla y la levantó. Rochi enroscó su pierna en la cadera de Gastón y lo
abrazó. La otra mano de Gas se deslizó bajo el top de Rochi en busca de uno de
sus pechos. Como si tuviera algún derecho.
La puerta de la cocina se abrió de par en par y Rocío recordó
de pronto que tenían testigos. Ése, por supuesto, era el objetivo. Gas se echó
atrás unos centímetros, aunque no lo bastante como para que los labios de Rochi
se enfriasen. Gas no apartó la vista de la boca de Ro, ni tampoco retiró la
mano de su pecho.
-Vayanse.
Un grito sofocado de Amy. Un portazo. El sonido de unos
pasos rápidos en retirada.
-Supongo que les hemos dado una lección -dijo Rocío
rozándole los labios.
-Supongo -dijo Gastón, antes de empezar a besarla de
nuevo.
-Rochi, te... ¡Oh, perdón!
Otro portazo. Más pasos en retirada, esta vez de Julia.
Gastón soltó un taco.
-Nos vamos de aquí.
Menos mal que no la iba a volver a tocar! jajaja
ResponderEliminarMe encanto pero no puedes dejarnos así !!! Espero el siguiente
ResponderEliminarMe encanto pero no puedes dejarnos así !!! Espero el siguiente
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