En los viejos tiempos, si a una chica le
gustaba un chico, se aseguraba siempre de que ganara él cuando jugaban a las
cartas y juegos de mesa.
«Jugar duro»
Artículo para Chik
Se quitaron los
bañadores y se vistieron a tiempo para el té de Rocío en la glorieta, que ella
había decidido adelantar a las tres porque creyó que sería mejor para
los niños. Mientras hablaba con María, Rochi se lamentó de que los platos de
cartón y el pastel comprado en una tienda la descalificaban para el póster
desplegable de la revista Victoria, pero Gastón sabía que le importaba
más pasar un buen rato que sacar la porcelana buena.
Gas saludó con la
cabeza a Julia, que se había acercado a la glorieta junto a Jacinta Long
y una amiga de Jacinta, Vi. Gas había observado que los residentes de las
casitas la protegían de la curiosidad de los clientes más pasajeros de la casa
de huéspedes. Gastón pensó en ir a hablar con ella, pero no se le ocurrió qué
decir.
Ro seguía rodeada de caniches juguetones y niños
ruidosos. Llevaba un pasador rojo en forma de corazón en el pelo, unos
vaqueros rosas, un top violeta y cordones de un azul brillante en las
zapatillas deportivas. Parecía un arco iris andante, y al verla no pudo evitar
sonreír.
-¡George! -gritó Rochi
dando saltitos y saludando a Liam Jenner, que bajó de su camioneta hacia las
cuatro de la tarde y se acercó a ellos-. ¡George Smith! Gracias por venir.
Liam se rió y se acercó
para darle un fuerte abrazo. Tal vez era mayor, pero seguía siendo un tipo
atractivo, y a Kevin no le entusiasmaba que la conejita y él hicieran tan
buenas migas
-Tengo que presentarte
a mi hermana. Había llevado una galería en Nueva York, pero no le diré quién
eres.
« ¡Ja! » Los ojos de Rocío
centellearon traviesamente, pero Liam no se apercibió. «Primo.»
Mientras el pintor se
dirigía hacia Mery, pasó junto a Julia. Tal vez Liam ya estaba harto de ser
rechazado cada mañana en la mesa de la cocina. Gastón no tenía manera de saberlo.
Si a Julia no le gustaba estar cerca de él, ¿por qué seguía apareciendo cada
mañana a desayunar?
Gastón apartó la mirada
de Julia y la posó en Rocío, e intentó averiguar en qué momento exacto le había
estallado en la cara su práctica de rodearse de mujeres de bajo mantenimiento.
Se puso la gorra de béisbol en la cabeza y se prometió que aquella noche se
dedicaría a mirar retransmisiones de partidos.
Los hombres quisieron
hablar de fútbol, Gas y Nico
cumplieron. Hacia las cinco, la mayoría de los adultos empezaron a marcharse,
pero los niños todavía estaban pasándolo en grande, y Gas decidió que al día
siguiente colgaría una canasta de baloncesto. Tal vez compraría balsas de goma para la playa. Y bicicletas. Los niños
tenían que poder ir en bicicleta mientras estaban en el campamento.
Cody y los hermanos
O'Brian llegaron corriendo con las caras sudorosas y la ropa sucia. El aspecto
exacto que debería tener un niño en verano.
-¡Eh, Gastón! ¿Podemos
jugar al béisbol?
Gas sintió que se
esbozaba una amplia sonrisa en su cara. Un partido de béisbol en el espacio
comunitario, justo donde se había levantado el tabernáculo...
-Claro que podemos. ¡Atención! Todos los que quieran
jugar al béisbol que levanten la mano.
Un montón de manos se
levantaron a su alrededor. Paloma y Estefanía se acercaron corriendo, y Amado
se puso a chillar y a saltar. Incluso los adultos parecieron interesados.
-Un partido de béisbol
es una idea fabulosa –gorjeó Jacinta Long desde su tumbona-. Organízalo todo, Gas.
Gastón sonrió por la
intromisión.
-¿Quieres ser uno de
los capitanes, Cody?
-Por supuesto.
Miró a su alrededor en
busca de otro capitán y cuando estaba a punto de elegir a Paloma, algo en la
forma en que Valeria, estaba sentada a los pies de su padre abrazando a los caniches
le llamó la atención. Gastón la había visto levantar la mano unos centímetros,
pero de inmediato volvió a dejarla sobre su regazo.
-Vale, ¿qué me dices?
¿Quieres ser tú la otra capitana?
Gastón se quedó de
piedra al ver que Nicolás bajaba la cabeza y soltaba un gruñido.
-¡No, Gastón! -gritaron
al unísono Tefi y Paloma-. ¡Valeria, no!
Rochi
fue la que más le sorprendió, aquella conejita a la que se suponía tan sensible
con los niños.
-Esto... Tal vez sería
mejor si eligieras a otra persona le aconsejó.
«Pero ¿qué le pasaba a
aquella gente?»
Por suerte, su crueldad
no perturbó a Valeria, que se puso en pie de un salto, se alisó los pantalones
y le sonrió con la misma sonrisa de su tía.
-Gracias, Gas. Casi
nunca me dejan ser capitana.
-Eso
es porque tú...
Mery le tapó la boca a Paloma,
pero también ella parecía afligida.
Gastón se disgustó con
todos ellos. No había nadie más competitivo que él, pero jamás caería tan bajo
como para hacer que una niña se sintiera mal sólo por no ser atlética. Intentó
darle confianza con una sonrisa.
-No les hagas ningún caso,
preciosa. Serás una gran capitana. Incluso puedes ser la
primera en elegir.
-Gracias.
Valeria
dio un paso adelante e inspeccionó a la gente. Gastón
supuso que le elegiría a él o a su padre, y se sorprendió al ver que señalaba a su madre, una mujer que jugaba tan mal que los veteranos del equipo de los Stars se habían habituado a programar visitas al dentista sólo para tener una excusa para marcharse del picnic del equipo antes del tradicional partido de béisbol.
-Elijo a
mamá.
Gastón
se puso en cuclillas a su lado y bajó la voz.
-Por si no te ha quedado
claro, Vale, puedes elegir a quien quieras, incluidos los hombres. O sea, a tu
padre. A mí. ¿Estás segura de que quieres
elegir a tu madre la primera?
-Está
segura -suspiró Nico detrás de él-. Ya estamos otra
vez.
Valeria
levantó su mirada hacia Gastón y susurró.
-A mamá
le duele mucho que nadie la quiera nunca en su equipo.
Paloma
habló con la franqueza que sólo se permite hasta los once
años.
-Eso es
porque es malísima.
Mery
inspiró con fuerza y le dio una palmadita en el hombro
a la capitana de su equipo, olvidando oportunamente su
reticencia anterior.
-No le
hagas caso, Vale. Una actitud ganadora es mucho
más importante que la habilidad natural -le dijo a su
hija.
Al
contrario que Valeria, Cody no se anduvo con tonterías
y prefirió la habilidad natural a la actitud ganadora.
-Elijo
a Gastón.
Nico
se levantó de su tumbona y se acercó a su hija.
-Vale, cariño, estoy aquí.
No te olvides de mí. Herirás mis
sentimientos si no me eliges.
-No es
verdad -replicó Valeria con una bonita sonrisa; se volvió y fijó su mirada en Julia, que estaba hablando de
jardinería con algunas de las mujeres mayores y, si Gas no recordaba mal, ni siquiera había levantado la
mano.
-La
elijo a usted.
-¿A mí? –Julia
pareció complacida y se levantó-. Vaya, no había jugado
al béisbol desde que era una adolescente.
-Será
un equipo excelente. Hay mucha actitud ganadora
-dijo Vale sonriéndole a su madre.
Cody,
que no era de los que dejan crecer la hierba debajo de
sus pies, eligió a Nicolás.
Gas se
acercó nuevamente e intentó ayudar a Valeria señalando
al mayor de los hermanos O'Brian.
-Antes
me he fijado en cómo lanzaba el balón de fútbol.
Scott es un buen deportista.
-Ahórrate
la saliva -murmuró Nico; y con mucha razón,
porque Gastón supo enseguida cuál había sido la tercera elección de Valeria al ver la alegría del rostro de Amado.
-Elijo a
Amado. ¿Lo ves, Amado? Que tengas sólo cinco
años no quiere decir que nadie te quiera en su equipo.
-Yo
elijo a Paloma -se apresuró a decir Cody.
-¡Y yo
elijo a mi tía Rochi! -sonrió alegre Vale.
Gas suspiró. De momento, Cody tenía en su equipo a un quarterback en activo de la NFL, a un quarterback retirado de la
NFL y a una de las adolescentes más atléticas del norte de Illinois. Valeria, por el contrario,
tenía a su madre, la peor jugadora
de béisbol de la historia; a su hermano pequeño, que tenía un gran entusiasmo, pero, con sólo cinco años, poca habilidad; y a Rochi, que era... era Rochi,
la mujer que hacía volcar canoas,
que casi se había ahogado y que en
general odiaba el deporte.
Las
siguientes elecciones de Cody incluyeron a las dos adolescentes
que antes habían estado chutando un balón de fútbol
europeo con Paloma, al mediano de los O'Brian, fornido como un tanque, y a sus
dos padres, físicamente aptos.
Valeria
eligió al O'Brian de seis años, un niño al que Gas
juraría haber visto escondiendo su manta de seguridad entre los arbustos. Se redimió eligiendo a su hermana Estefanía, que
al menos era bailarina y coordinaba sus movimientos, y luego a Liam Jenner,
aunque su razonamiento no fuera demasiado convincente.
-Porque
me ha hecho un bonito dibujo de Cafre
y Canela.
Mientras Cody completó
su equipo con el resto de adultos más jóvenes, Vale eligió a todas las
ancianas que quisieron jugar.
Aquello iba a ser una
masacre.
Los niños corrieron a
sus casitas a por el equipamiento, el señor Canfield, afectado de artritis, se
ofreció voluntario para arbitrar, y pronto todo el mundo estuvo en su lugar.
Nha ya quiero el siguiente... Algo me dice que hay sorpresa...
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