domingo, 5 de agosto de 2012

Segunda Parte, Capitulo Diescinueve


El equipo de Valeria era el primero en batear, y Gastón se encontró en el montículo del lanzador ante el niño de seis años que había escondido su manta entre la Forsythia. Gas cometió el error de mirar a Rocío y no le sorprendió que ella le dijera claramente con los ojos: «Si eres uno de esos hombres capaces de eliminar a Linus, entonces no eres el hombre que creía que eras, y puedes irte olvidando de la posibilidad de verme desnuda en un futuro próximo, com­prenez-vous?»
Gastón se lo puso fácil al niño.
Vale envió a continuación a Amado y Gas le lan­zó una bola blanda al plato. Amado falló, aunque movió muy bien el bate para ser tan pequeño, y al ver aquella expresión de terca determinación en su rostro, supo que acababa de vis­lumbrar el aspecto que debía haber tenido Nicolás Riera a la edad de cinco años. Por ese motivo, su siguiente lanza­miento fue más fuerte de lo que pretendía, aunque Amado, deportivamente, dio lo mejor de sí.
Rochi, en cambio, le lanzó una mirada que llevaba escri­ta la palabra «cretino».
« ¡Tiene cinco años, idiota! ¡Sólo es un chiquillo! ¿Tan importante es ganar que vas a eliminar por tres strikes a un niño de cinco años? ¡Definitivamente, jamás de los jamases volverás a ver unas braguitas de conejita en tu vida! De nin­guna manera. Ciao, bambino!»
Gas le lanzó una tercera bola blanda y Amado la ba­teó corto a la derecha. El mayor de los O'Brian no se ima­ginaba lo peligroso que podía ser un Riera, aunque fuera de parvulario, y le pilló distraído. Como consecuencia, Li­nus llegó a la tercera base y Amado se plantó junto a su pa­dre en la segunda.
Nicolás se pasó la mano por los cabellos con desesperación.
-¿Gastón? -gritó Vale educadamente-. Ahora le toca al señor McMullen. Quiere saber si puede utilizar su bastón como bate.
Y con eso ya estaba todo dicho.
Había llegado el turno de batear para el equipo de Cody, el primero era Gastón. Cerca del montículo del lanzador vio a la pequeña Valeria Buencorazón abrazada a las Cuatro amazonas del Apocalipsis:Rochi, Mery, Julia y Tefi. Las mujeres se dispersaron, y dejaron por fin a su lanzadora en el montículo.
Rocío, la conejita.
Gastón no pudo contener una risilla. Por fin empezaba la diversión. ¿Y saben qué, niños y niñas? Que Benny el Tejón no iba a tener piedad con Daphne.
Rocío intentó dominarle con la mirada, pero Gastón noto que estaba nerviosa. Por supuesto. Figura nacional. Juga­dor más valioso. Candidato al premio Heisman. Profesional de pies a cabeza. Un buen motivo para estar nerviosa. Gas se colocó en el plato y sonrió.
-Intenta no darme con la bola en la cabeza, cielo. Me gustaría que mi hermosa nariz siguiera donde está.
-Eso -dijo Nico detrás de Gastón- ha sido un error.
«Sí, ya...»
Rocío dio unos cuantos giros que se suponía que servían de calentamiento. Gastón dio unos golpecitos con el bate en el suelo y esperó el lanzamiento pensando en lo guapa que estaba. Más que guapa. Tenía los labios rosados de habérse­los mordisqueado, y sus senos se apretaban contra el top vio­leta del mismo modo que se habían apretado contra su pecho la noche anterior. Cuando lanzó la bola, su dulce culito se meneó dentro de los vaqueros rosas del mismo modo que se había meneado sobre...
La bola pasó volando mientras él estaba distraído. « ¡Eh, qué ha sido eso!»
-¡Strike uno! -gritó el señor Canfield.
Una chiripa, nada más. Un lapso de concentración pro­vocado por mirar poco a la bola y demasiado a la loba. Gastón salió del plato.
Rocío también sabía que había sido chiripa, porque em­pezó a mordisquearse el labio inferior más nerviosa aún que antes. Era el momento perfecto para unos juegos mentales.
-Buen lanzamiento, Daphne. ¿Crees que podrás repe­tirlo?
-Lo dudo.
Definitivamente, Rocío estaba nerviosa. Y definitiva­mente sexy. A Gastón le encantaba cómo hacía el amor aque­lla jovencita, con todo su corazón y todas las partes de su cuerpo.
Su culo se meneó. Gas recordaba las sensaciones que le había producido aquel meneo, vaya que sí.
La bola venía rápida, pero esta vez Gastón estaba prepa­rado... Si no fuera porque la bola cayó inesperadamente en el último instante y el bate de Gas golpeó el aire.
-¡Excelente, tía Ro!
-Gracias, Vale.
Gastón no se lo podía creer.
-Buen intento -gruñó Nico detrás de él.
Rochi se tocó la parte interior de un pecho con el dedo índice. La punta de su lengua lamió su hinchado labio infe­rior. ¡Dios santo, si le estaba poniendo cachondo! En cuanto terminara el partido, volvería a arrastrarla hacia el bosque, con familia o sin, y allí le enseñaría un juego de verdad.
Gastón levantó el brazo, y justo en el momento de lanzar la bola, miró la entrepierna de Gas, que dio instintivamente un paso atrás para protegerse. En consecuencia, tocó la bola de refilón y ésta salió disparada con muy poca fuerza hacia el montículo. Gastón echó a correr, Rochi lanzó la bola a la primera base, y Tefi la atrapó al vuelo en lo que pareció una pirueta de El lago de los cisnes.
Gastón estaba eliminado. ¡Eliminado! Su mirada se desplazó de la bailarina a la conejita sin comprender qué había pasado. La mirada de Rocío se desplazó de su cara a su entrepierna. Y se rió diabólicamente.
-¿No te había comentado que fui durante nueve años a campamentos de verano?
—Creo que sí que lo comentaste.
Gas no podía imaginar ningún campamento de vera­no donde enseñaran aquel truco en concreto. La reina de las travesuras se lo había sacado de la manga.
Al finalizar la primera entrada, Rochi le había hecho a Co­dy un  lanzamiento fácil, más fácil aún a Nico, y había elimina­do al mayor de los hermanos O'Brian, y también a su padre.
Deportistas: 0
Los últimos elegidos en clase de gimnasia: 2
Rocío pasó lentamente por delante de Gas mientras su equipo saltaba al campo.
-Bonito día.
-Creía que habías dicho que no se te daba bien el deporte.
-Dije que no me gusta el deporte, guapetón-replicó dándole un golpecito en el pecho.-Hay una pequeña diferencia.
Gastón no podía dejar que se la colara tan fácilmente, y respondió con sarcasmo.
-La próxima vez que me mires la bragueta, guapetona, procura estar de espaldas.
Rocío se rió y corrió a reunirse con su equipo.
Julia era la primera bateadora. Iba toda vestida de Gucci con colores coordinados con los diamantes centelleantes de sus anillos y pulseras. Se quitó las sandalias de leopardo y las gafas de sol y agarró el bate. Practicó un par de golpes y se colocó en el plato como si fuera suyo. En ese momento, Gastón supo que su capacidad atlética no se la debía únicamen­te al jinete de rodeos.
Julia arqueó una ceja, y la luz entró en sus ojos. Verdes como los suyos.
«Ya sé que eres mi mamá de verdad y te quiero mucho.»
Gastón no quiso pasarse y lanzó una bola blanda y suave hacia el plato. Aunque realizó un buen swing, Juliaestaba algo oxidada y no tocó la bola.
-¡Bola!
Gastón lanzó la segunda bola igual, y esta vez la engan­chó de lleno. El bate chasqueó contra la pelota y, jaleada por sus compañeros de equipo, Julia llegó a la segunda base. A Gaslo desconcertó lo orgulloso que se sintió.
-Buen golpe -murmuró.
-Mi mejor momento ya pasó -dijo Julia.
La siguiente en batear era la capitana Buencorazón, so­lemne y seria, y con la misma expresión de preocupación en la cara que Gas había visto en el rostro de su tía.
Los cabellos castaños y lacios de Valeria eran un poco más oscuros que los de Rochi, pero ambas tenían la misma bar­billa testaruda, el mismo sesgo de los ojos. Era una niña se­ria, además de acicalada. Su camiseta de American Girl no mostraba indicio alguno de que había estado jugando con un par de caniches y comiendo pastel de chocolate. Gastón se fijó en que le sobresalía una pequeña libreta del bolsillo de detrás de su pantalón corto, y algo en su interior se derritió. Parecía más hija de Rochi que de María y Nicolás. ¿Habría sido aquél el aspecto de su hija?
De repente, Gastón sintió un nudo en la garganta.
-No soy muy buena -susurró Vale desde el plato.
«Oh, no, eso no...» Ya estaba perdido. La bola se le fue alta.
-Bola uno.
Valeria parecía aún más preocupada.
-Se me da mejor dibujar. Y escribir cosas. Soy bastan­te buena escribiendo.
-Corta el rollo, Valeria -gritó desde la segunda base el insensible cretino que tenía por padre.
Gastón siempre había considerado a Nicolás Riera como de los mejores padres que conocía, lo que demostraba equivocado que uno puede llegar a estar. Le dedicó una mirada asesina y luego lanzó una pelota alta tan suave, con tan poca fuerza, que ni siquiera llegó al plato.
-Bola dos.
Vale se mordió el labio inferior y habló en un susurro desesperado.
-Qué ganas tengo de que se acabe esto.
Gas se derritió, igual que su lanzamiento cuando pa­saba por encima del plato. Valeria golpeó la pelota con un swing picado.
Gastón corrió a por la bola, aunque no demasiado, para darle a Valeria tiempo de llegar a la primera base. Por des­gracia, Cody no atrapó el pase y Vale llegó a la segunda.
Gastón oyó un coro de aplausos y vio que Julia había lle­gado a la meta, dejando atrás sus pantalones Gucci.
Los últimos elegidos en clase de gimnasia: 3
Deportistas: 0
Gas ladeó la cabeza hacia Valeria.
-No soy muy buena bateadora-dijo con su voz de niñita perdida-, pero corro muy rápido.
-Vaya por Dios -dijo Nico disgustado.
Gastón estaba a punto de decir algo reconfortante cuando vio la mirada que Valeria intercambiaba con su tía: le cayó la venda de los ojos. Sólo era una simple sonrisa. Pero no era una sonrisa corriente. Ni hablar. ¡Era la sonrisa gua­sona de una estafadora!
Entre sobrina y tía hubo una expresión de comprensión tan perfecta que Gastón casi se atraganta. ¡Le habían estafa­do! ¡Valeriaera una mentirosa de talla mundial, igual que Rocío!
Gastón se volvió hacia Nicolás, que pareció pedir disculpas.
-Mery y yo todavía no estamos seguros de si lo planea por adelantado o le sale así.
-¡Tendrías que haberme avisado!
Nico observó a su hija más pequeña con una mezcla de irritación y orgullo paternal.
-Tenías que verlo por ti mismo.


Los deportes tienen a veces la virtud de dejar las cosas claras, y justo en aquel momento todo encajó: desde el casi ahogamiento de Rochi y el incidente con la canoa hasta la impropia excursión de Mermy en aquel árbol. Rocío le ha­bía estado embaucando desde el principio. Cody salió al campo, claramente descontento con el rendimiento poco lu­cido de su lanzador, y lo siguiente que pensó Gastón era que él estaba en la segunda base mientras Nicolás se dirigía al montículo.
Valeria la Estafadora intercambió una mirada burlona con Ro, y Gastón vio por qué. Le tocaba batear a Mery.
Y entonces empezó el auténtico espectáculo. Hubo más meneos de trasero, lametones de labios y apretones de pechos de los que cualquier menor de edad debería poder presenciar. Nicolás empezó a sudar, María le arrulló, y, poco después, la propietaria de los Stars estaba encaramada a la primera base y la señorita Valeria había hecho suya la tercera.
El partido se había convertido en una masacre.
Los Deportistas finalmente lograron vencer a Los últi­mos elegidos en clase de gimnasia, pero sólo porque el capi­tán Cody fue lo bastante listo como para sustituir a Nicolás por Paloma, que era inmune a los meneos de traseros y, además, na­die podía tomarle el pelo. Paloma despachó rápidamente al gru­po de párvulos y, educada aunque implacablemente, mandó a los ancianos a pastar. Ni siquiera ella, sin embargo, pudo evitar que su tía Rocío hiciera un home run en la última en­trada.
Para ser alguien que odiaba los deportes, Rochi sabía ciertamente manejar un bate, y la manera en que recorrió las bases dejó a Gastón tan excitado que tuvo que agacharse y fin­gir que se daba un masaje en una pierna acalambrada para evitar una situación muy embarazosa. Mientras se frotaba, recordó lo poblada que estaría la cama de Rocío aquella sema­na, con todos los niños acurrucándose a su lado. Si no había entendido mal, aquella noche le tocaba a Tefi; la siguiente, a Amado; la otra, a Valeriay la cuarta, a Paloma. Tal vez podría colarse en la casita tras la hora de acostarse y secuestrar a tía Rochi, pero le había dicho que Tefi tenía el sueño ligero.
Gastón suspiró y se volvió a colocar la gorra en la cabeza. Tenía que afrontarlo. No iba a haber fiesta aquella noche en el campamento. El poderoso Gastón había quedado eliminado.­

2 comentarios:

  1. Jajajaja como amo esta novela... Que genias... rochi, vale y euge.... eso se llama poder femenino... jajaja Pobres Gas y Nico...

    Espero el siguiente.. gracias por subir.

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  2. Que bien la hicieron las chicas! jajaja

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