lunes, 10 de septiembre de 2012

Capitulo 006 - Segunda Parte (LIBRO 02)


Yo me senté en la esquina de la cama, y Gastón se sentó al lado mío, poniendo su cabeza en mi hombro. Sus brazos rodearon mi cintura. Recorrí con mis dedos su desaliñado cabello. Su voz era profunda contra mi hombro cuando él dijo…
– Hubo tiempos en que pensé que nunca te vería otra vez. A veces me dije que sería lo mejor para los dos. Pero no podía aceptarlo.
– Nunca lo aceptes –  bese su mejilla – Nunca.
El ruido de abajo creció aún más, y me di cuenta de que se trataba de un aviso. Me tensé, pero Gastón se sentó y suspiro…
– Eduardo se ha enfadado como el infierno.
– Esa chica, la de esta noche, ¿ella es una de las que deben cazar?”
– Esa es la razón por la que todos estamos en Amherst. Ha habido informes en esta área hace unos pocos meses. Y sobre este vampiro, pensamos que es parte de una banda que ha estado causando problemas cada vez más a menudo.
 ¿Informes? ¿Cómo? ¿En los periódicos?"
– A veces, aunque, por supuesto, los periodistas no saben que presentan informes, pero a veces hay personas que saben lo que realmente pasa en el mundo, que saben de nosotros y nos dan la información. De vez en cuando, nosotros incluso obtenemos la información de los vampiros. Intentan librarse de nosotros, diciéndonos que hay alguien más peligroso a la vuelta de la esquina, a veces están diciendo la verdad. Lo que nos dijeron es que esta banda está matando aproximadamente una vez a la semana y eso es mucho, incluso para los vampiros más mortíferos de allí afuera.
Intenté pensar en eso, como animándome. Incluso los cazadores de la Cruz Negra podían hablar racionalmente con los vampiros algunas veces.
– La chica que vimos esta noche no puede ser parte de cualquier pandilla mortal. Gastón, ella estaba muerta de miedo.
Gastón me examinaba de nuevo, y en sus ojos verdes oscuros vi que él era cauto. Habíamos tenido esta discusión antes, pero nunca terminó bien. Tranquilamente dijo…
– Algunos vampiros son realmente peligrosos, Rocio.
 Algunos realmente no lo son – le dije, como en silencio.
– Yo sé eso ahora – Gastón inclinó su cabeza hacia atrás contra la pared y pude vislumbrar una especie de cansancio en sus ojos. El era tres años mayor que yo, una diferencia de edad que no había sido capaz de ver el pasado año, pero su madurez era más visible ahora – Hay vampiros malos que debe ser detenidos. Nosotros los detenemos. Así que me digo a mi mismo que lo que estoy haciendo aquí con la Cruz Negra es lo correcto. Pero si estábamos equivocados acerca de esta chica esta noche, si estamos siempre equivocados, incluso una vez… no sé cómo hacer frente a eso. Y no sé cómo decir lo que es cierto sobre los vampiros que nosotros cazamos.
Quería darle algunas respuestas, pero no supe qué decir. Los pasos hicieron eco en el suelo de afuera, cada vez más cerca. Lala llamó antes de que abrir la puerta. Cuando ella asomó dentro del cuarto de primeros auxilios, frunció el ceño.
– Oh, hombre, pensé que iba a interrumpir algún mono loco sexi por aquí.
Me ruboricé tanto que debí haber parecido la lámpara púrpura. Gastón rodó sus ojos.
– Hemos estado solos por cinco minutos, Lala.
– Tienes que aprender a golpear mientras el hierro está caliente. Porque la privacidad y este lugar no van de la mano – Lala apoyo sus brazos contra la puerta – Estamos a punto de encabezar otra expedición. Kate y Eduardo quieren reanudar la caza antes de que el vampiro se haya ido demasiado lejos.
“¿Reanudar la caza? Oh, no!”
– Ellos no dijeron nada de patrullar esta noche – Gastón frunció el ceño – El equipo no está listo, la mitad de nosotros ni siquiera estamos vestidos.
– Por eso estamos entrenados para conseguir estar listos rápido, amigo – Lala me sonrió abiertamente, y el diente torcido casi la hizo parecer dulce – Rocio puede permanecer segura y caliente aquí. Pero tú y yo y todos los demás en la tripulación, estamos apuntados para salir.
 Lala –  Gastón le dio su mejor cara, suplicando con la mirada – No he visto Rocio en meses. Vamos – Esa mirada habría sido más que suficiente para disolverme en un charco, pero no parecía hacer mucho con Lala.
– Sabes que no me importaría, pero Kate y Eduardo no quieren escuchar de eso. Estás de suerte que incluso la dejen echar un vistazo por este lugar. Demonios, cuando enviaste esa carta en señal de socorro, Eduardo estuvo cerca de ponernos bajo llave.
Gastón suspiró cuando me miró.
– Básicamente, nos han jodido. Pero sólo será un ratito ¿vale? Volveremos y no tardaremos mucho.
– El tiempo que podamos estar juntos, sea el que sea, bastará.
– Tienes que moverte, Gastón – Lala chocó sus dedos en los bordes de la puerta – Como, en aproximadamente dos minutos, cuando venga de nuevo a este cuarto para conseguir nuestros suministros médicos debes estar listo.
– Gracias – dijo Gastón. Le di una sonrisa rápida a Lala cuando ella se fue.
Tan pronto como la puerta se cerró, él me besó muy suavemente, con los labios cerrados. Esa ola de sentimiento cálido dentro de mí comenzó a fluir nuevamente, por lo que quería tirar de él más cerca, pero ninguno de nosotros podría olvidar que Lala justamente estaba afuera. Entonces, Gastón inclinó su frente contra la mía y acunó mis mejillas en sus manos…
– Te amo.
– Te amo, también.
Gastón me besó una vez más. Después de eso se alejo de mi, se levantó y gritó,
 ¡Toda tuya, Lala!
 ¡No quiero a tu novia! – ella volvió a llamar de nuevo – ¡Sólo quiero el dichoso botiquín de primeros auxilios! –  Unas pocas personas afuera reían, pero era una risa amable. Quizá Eduardo me vio como una molestia, pero todos los demás en la Cruz Negra parecían felices por Gastón y por mí. Yo jamás podría haber imaginado que un grupo de cazadores de vampiros parecieran tan… ¿buenos?
“Vamos a estar bien” me dije “Puedo hacerlo”. Ya tenía hambre, pero sabía que si alguien en la Cruz Negra me cogía bebiendo sangre, atacarían primero y harían las preguntas después. Mañana, quizás podría alimentarme, o por lo menos verter la sangre de mi termo bajo el desagüe. Yo podría aguantar hasta el sábado por la noche si fuera necesario.
Gastón pasó por al lado de Lala hacia las escaleras. Aunque ella sonreía cuando entró a buscar el botiquín, no me miró a mí. Luego de poner muchos medicamentos en la pequeña caja de plástico, me dijo…
– ¿Estás bien, Rocio?
– Eso creo –  dije – ¿Con qué frecuencia haces esto? Me refiero a salir de caza.
– Tu dices que salir, como si regresáramos una vez que el trabajo está hecho. Principalmente viajamos de un lugar a otro. Vamos a donde nos necesitan. Algunas personas tienen sus propias casas, ellos regresan de vez en cuando, pero muchos de nosotros no. Yo no lo hago – Después de una corta pausa, ella añadió – Gastón tampoco. Supongo que él no te dijo eso.
– Él realmente no ha tenido oportunidad.
– Sigo olvidando que ustedes no han tenido la oportunidad de hablar, desde esa escena de la primavera pasada. Eso tiene que ser duro.
– Supongo que lo es.
 Él es un buen tipo – Ella cerró la caja de plástico y me miró, seria por una vez – Gastón no muestra sus emociones. Lo conozco desde que teníamos doce años más o menos y tú eres la única chica con la que se ha comportado asi. Sólo por si tenías alguna duda.
– Gracias – Aunque eso era bastante sorprendente de escuchar, estaba pensando en asuntos más importantes que mi vida sentimental. No podía quitarme a la vampira de la cabeza, con sus uñas rotas y su tímida sonrisa. La Cruz Negra no podría ser una amenaza inmediata hacia mí, pero ella permanecía en peligro. Ella había estado tan perdida y sola, era otra persona que se había sentido pequeña por culpa de la señora Bethany.
¿Ésa era la manera en que yo podría acabar algún día? Me estremecí. Nunca. Yo siempre tendré a mis padres y a mis amigos, y quizás incluso Gastón.
Eso no cambió el hecho que la chica que yo me había encontrado antes estuviera en peligro y desesperada por culpa de la familia de Gastón y sus amigos. La injusticia de aquello me enfermó. Pero ¿Que podría hacer Gastón al respecto? ¿Qué podría hacer yo al respecto?
La respuesta vino a mí casi de inmediato, aterradora pero inevitable. Me tomó un segundo para sacar las palabras:
– Voy con ustedes.
Lala me miró.
– ¿A cazar vampiros? Eso es una locura.
– No te lo puedes imaginar –  dije suspirando –  pero lo haré...

1 comentario: