Por encima del restaurante de
Jimmy un tren modelo pasaba por unas vías que estaban prácticamente pegadas al
techo. Las sillas de cromo estaban alrededor de mesas cubiertas por hules de
cuadros blancos y negros y dos ventiladores de aspas giraban en el techo. Una
pizarra cerca de la entrada anunciaba el menú especial del día: estofado de
carne de cerdo, "okras" rellenas, junto con una ensalada de zanaoria
y pasas. Rochi estaba incómoda con la idea de que algún niño entrara y viera
eso, de modo que pidió un pedazo de tiza a la camarera y puso la h intercalada.
Mery rió y la abrazó.
Se sentaron a una mesa que
tenía encima una variedad de salsas desde el ketchup al tabasco. En la pared al
lado colgaba una pintura de un gallo y una lámpara roja. Cuando el tren modelo
pasaba por encima de sus cabezas, vio que cada vagón estaba decorado con
publicidad de comercios locales.
Mientras Mery bebía a
sorbitos el café que la camarera les había llevado y Rochi esperaba su té,
pensó en su conversación con Beddington. ¿Por qué el hombre corpulento no le
dijo todo lo que vio? ¿Qué clase de espía incompetente había contratado Hugh?
—Buenos días, señoras.
Benjamín O' Conner se acercó
a la mesa. Esta mañana él traía puesta una camisa amarilla tipo Oxford en lugar
de la azul. Se veía agradablemente arrugada, un poquito desaliñado, y más bien
adorable. Ella le sonrió.
—Hola, Benjamín.
—Rochi. María.
—Para ti es Rocío —dijo Mery.
Él levantó una ceja.
—Veo que tu actitud no ha
cambiado. Ya puedes ir pensando en comprarte un vestido de novia.
Rochi esperó que Mery se
subiera por las paredes, pero en lugar de eso, a ella le pareció que se
esforzaba en recobrar la compostura. Ella aun logró dedicar a Benjamín una
sonrisa más bien tensa.
—No creo que sea necesario.
Si eres correcto con Rocío puedes unirte a nosotras.
—Por supuesto que ha sido
muy correcto conmigo.
Benjamín sonrió y tomó
asiento junto a ellas en la mesa.
—¿No trabajas hoy? —dijo Mery
con forzada cortesía.
—Después. Me he quedado
hasta tarde estas últimas semanas y he decidido tomarme el día con calma. ¿Y
vosotras, qué hacéis?
—Le he dado a Rocío una
clase de conducir.
—¿No sabes conducir?
—preguntó Benjamín.
—Ahora sí —contestó Mery.
—Sólo una persona muy
caritativa describía lo que he hecho como conducir.
Rochi le dio a Benjamín una
descripción burlona de lo que había hecho en la carretera, pero en lugar de
reírse, él la alentó. Otra vez, pensó lo agradable que él era, y, al mismo
tiempo, comenzó a preguntarse si una relación entre Mery y Benjamín no sería
tan descabellada como todo el mundo parecía pensar.
Eran dos personas
inteligentes, atractivas, y uno tenía algo que el otro necesitaba. La
estabilidad de Benjamín podría dar vuelta a su torpeza fácilmente en unos años.
Y Mery parecía necesitar un ancla en su vida.
La conversación fue a la
deriva hacía otros temas, y gradualmente una parte de la rigidez de Mery
pareció aliviarse, hasta que Rochi comenzó a creer que podrían disfrutar de la
compañía de Benjamín. Eso cambió cuando Rochi cometió el error de mencionar que
Mery había dejado de fumar.
Mery frunció el ceño, y
empujó su dedo al pecho de Benjamín.
—Llevaba pensando dejar de
fumar desde hace meses. ¡No tiene nada que ver contigo! ¿Entiendes?
Él la miró fijamente.
—Ciertamente, entiendo
—ignorando la uña que se clavaba en la pechera de su camisa, miró a Rochi y
preguntó sobre sus planes para el día.
Mirando de reojo a Mery, Rochi
le dijo que esperaba poder ir a Austin.
—Quiero pasar algunas horas
en la biblioteca de la Universidad de Tejas, pero Gastón parece haber
desaparecido.
—Estaría encantado de poder
llevarte —dijo él.
—¿No has dicho que tenías
que trabajar?
—Nuestra oficina central
está en Austin, y necesito ver allí a ciertas personas. Puedo hacer eso
mientras tú estás en la biblioteca.
—¿Estás seguro que no seré
una molestia?
—Por supuesto que no, te
llevo si quieres.
—Pues bien, entonces me
encantaría ir. ¿No te importa, Mery?
Mery frunció el ceño.
—¿Por qué debería
importarme?
Mery estaba obviamente
disgustada, y Rochi vaciló. Entonces recordó su clase de conducir y decidió que
ella no era la única que necesitaba escupir en el ojo al diablo. Podría ser
bueno que la hermana de Gastón descubriera que no todas las mujeres encontraban
a Benjamín poco atractivo.
—Excelente, entonces. Tengo
mi cuaderno de apuntes en mi bolso, así que nos podemos ir — le dio a Mery las
gracias por la clase de auto-escuela y dejó que Benjamín la guiara fuera del
restaurante.
Mery frunció el ceño
mientras veía la puerta cerrarse. ¡Estupendo!
Esperaba que los dos se
aburrieran mortalmente.
A través de la ventana,
divisó a Luc Riera. Se acercó a Benjamín y Rochi, y charlaron durante algunos
minutos. Lo siguiente que supo es que Luc se subía también al Audi de Benja, y
se marchaban sonrientes a Austin. Sin ella.
—¿Quieres más café, Mery?
—le dijo Mary Kate Pling desde la barra.
—Uh, no. No, gracias —se
reclinó en su silla y pensó en cuánto le gustaba Rocío. De todos modos nadie
diría de ella que era despampanante. ¿Cómo había ocurrido entonces que ella se
hubiera marchado con Benja y Luc, mientras Mery Dalmau, unánimemente
considerada la chica más hermosa de la ciudad, se había quedado atrás?
Siguió ceñuda, mirando su
taza grande vacía, y atribuyó su deplorable estado de ánimo a la ausencia de
nicotina.
Gastón estaba furioso.
—¿En qué pensabas cuando
dejaste a Rochi irse con Benja a Austin?
Mery salió de la piscina y
envolvió una toalla alrededor de los tres pequeños trozos de nylon púrpura que
pasaban por su bañador.
—Luc los acompañaba también.
—¿Y crees que eso me
tranquiliza?
—¿Por qué montas este
escándalo? Son adultos.
—No puedo creer que no la
detuvieras. Como mínimo, deberías haber ido con ellos para hacer de chaperona.
¿Por qué demonios no lo has hecho?
—¡Porque no me han invitado!
Además, Rocío no necesita una chaperona.
—Eso es lo que tú te crees —Gastón
se acercó a la mesa y agarró uno de los vasos con té helado que Patrick había
llevado para ellos.
Su ama de llaves lo miró con
ojos especulativos.
—Está condimentado con fruta
de la pasión, Gastón. Sería mejor que bebieras otra cosa.
Gastón no hizo caso. Él
sabía exactamente por qué Rochi no había invitado a Mery. No deseaba tener
ninguna competencia. No, ella no intentaría nada con Luc, ya que estaba al
tanto de quienes eran sus padres, pero se había sentido atraída por Benja desde
el principio. Se giró hacía su hermana.
—Escúchame bien. ¡Benjamín
es tu responsabilidad, y quiero que lo mantengas alejado de Rochi!
—¡Eso es absurdo! —las gotas
de agua volaron de su pelo cuando pasó rápidamente a su lado—. ¿Por Dios, Gastón,
estás celoso?
Eso realmente le cabreó.
—¡Celoso! Claro que no. Es
simplemente que Rochi ahora mismo es una especie de depredadora sexual y Benjamín
es el tipo de hombre que le gusta. Lo piensa todo, lo mira todo, y esa boca...
bien, la cosa es que si se lo propone no le costará mucho trabajo llevárselo a
la cama, y no sería...bueno para él.
—¿Una Depredadora Sexual? —Mery
clavó los ojos en él.
—Eres una mujer y
seguramente te cueste trabajo entenderlo, pero te pido que confíes en mí.
—Yo no soy una mujer —dijo
Patrick pronunciado lenta y pesadamente—. Y me cuesta mucho creérmelo.
Gastón no iba a degradarse
señalándole lo obvio.
—Los dos tenéis que creerme.
Rochi es una de esas mujeres que nacieron con... La cosa es, que cuando un
hombre heterosexual la mira, en todo lo que puede pensar es en esa boca, y...
—¿Rochi?—la propia boca de Mery
se abrió con asombro.
Patrick cruzó las piernas.
—Quizás no estemos hablando
de la misma persona. ¿Tiene acento inglés? ¿Buen apetito? ¿Tatarea las
canciones de El Rey León cuando cree que nadie la está oyendo?
Gastón apretó la mandíbula
con frustración.
—Sabía que no me
entenderíais. No sé por qué trato de explicaros —miró airadamente a su hermana—.
¡Tú simplemente mantén a Benja lo más alejado posible de ella!
Con eso, se dirigió hacia su
coche. No estaba seguro de donde iba; sólo sabía que tenía que marcharse de
allí antes que Mery y Patrick terminaran riéndose de él.
Mery observó el coche salir
por el camino de acceso, y luego miró a Patrick.
—¿De qué iba todo esto?
Patrick parecía sombrío
mientras empujaba sus gafas de sol por encima de su cabeza.
—Parece que tengo un serio
competidor por el afecto de Gastón.
—Diez minutos antes te
habría llamado loco, pero no ahora. Me gusta muchísimo Rochi, pero creo que Gastón
no juega en su liga. Parecería que Gastón Dalmau corteja a Blancanieves.
—A mí me gusta también, de
hecho, la adoro. Pero tienes razón. Ella no es su tipo. De todas formas debo
decir que este pequeño acceso de locura de Gastón me ha desconcertado —lanzó un
pequeño y trágico suspiro—. No tienes ni idea de lo que se siente al ser
víctima de una pasión desesperada.
Mery le miró con compasión.
Todo el mundo menos Gastón sabía que Patrick había estado enamorado de su
hermano desde el mismo momento que le vio utilizar los puños en esa pelea del
albergue de carretera. Mery solía compadecerse de Patrick, pero, desde que lo
conocía mejor comprendía que él amaba el drama del amor no correspondido tanto
como a Gastón.
Pero, ¿Gastón codiciando a Rocío?
Ella sabía que su suspensión lo había metido en barrena. Tal vez necesitaba un
descanso emocional ahora mismo, y por eso había escogido a Rocío. Ella era
estable, disponible, y completamente temporal. Gracias a su madre loca, él no
entendía una relación de amistad con las mujeres y siempre había confundido sus
necesidades emocionales con las sexuales.
Mery frunció el ceño,
preocupada por Rochi. Ninguna mujer podría resistirse a Gastón una vez que él
le echaba el ojo, y Rocío, con toda su inteligencia, carecía de experiencia, lo
cual la hacía más vulnerable que otras mujeres. Si Gastón no tenía cuidado,
ella lo único que iba a sacar en limpio sería un corazón roto.
A menos que Benjamín se le
adelantara.
Mery se metió un chicle en
la boca y trató de convencerse de que una atracción mutua entre Rochi y Benjamín
solucionaría un montón de problemas.
Mery quedaría liberada de la
responsabilidad de casarse con él, y Rochi estaría a salvo de toda la angustia
que Gastón iba a traerla. Todos podían ver que Benjamín y Rocío eran perfectos
el uno para el otro. ¡Él era un intelectualoide, sí, de acuerdo, pero un
intelectualoide excitante!. Y Rocío una linda intelectualoide. Estaban hechos
el uno para el otro. ¿Por qué darse cuenta de eso no la hacía más feliz? Puede
que porque en ese preciso momento se dio cuenta de algo inaudito.
Estaba deseando conocerlo
mejor. Excepto que tal vez ya no ocurriría si Lady Rochi ya había percibido su
atención.
Ame el cap! Gaston celoso, si!!
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